
Londres, Reino Unido, 2 de julio de 2026.- El primer ministro británico, Keir Starmer, ofreció una disculpa formal en el Parlamento por el papel del Estado en la adopción forzada de decenas de miles de bebés nacidos de madres solteras entre 1949 y 1976 en Inglaterra y Gales.
Starmer calificó estas prácticas como una “mancha en nuestra historia” y reconoció que muchas mujeres fueron coaccionadas, intimidadas o engañadas para entregar a sus hijos, a quienes se les dijo que estarían mejor sin ellas. Además, señaló que los niños crecieron creyendo que no eran deseados.
El primer ministro se reunió con activistas que han luchado por el reconocimiento de estos hechos y expresó un perdón profundo y sincero a todas las personas afectadas por estas políticas estatales.
Junto con la disculpa, el gobierno anunció medidas para facilitar el acceso a los registros de adopción y brindar apoyo en salud mental a las madres y niños afectados. Estas acciones buscan reparar en parte el daño causado por sistemas locales, instituciones religiosas y servicios sociales que permitieron estas prácticas.
Esta disculpa se suma a las emitidas previamente por los gobiernos de Escocia y Gales, así como por la Iglesia de Inglaterra, que también reconoció su responsabilidad en la separación forzada de madres e hijos.
Activistas y víctimas, como la exministra Ann Keen, han expresado que esta disculpa es un paso necesario para superar la vergüenza y corregir la percepción errónea de que las madres renunciaron voluntariamente a sus bebés.
Contexto histórico y responsabilidad estatal
Entre 1949 y 1976, se estima que unos 185 mil bebés fueron dados en adopción bajo estas circunstancias en Inglaterra y Gales. Durante décadas, estas adopciones forzadas formaron parte de políticas sociales que estigmatizaban a las madres solteras y las confinaban en instituciones durante el embarazo.
El gobierno laborista de Starmer reconoció que estas prácticas fueron resultado de sistemas arraigados en gobiernos locales, instituciones religiosas y servicios de salud y asistencia social, por lo que el Estado tiene responsabilidad directa en los hechos.
Repercusiones internacionales
Reino Unido no es el único país que enfrenta el legado de adopciones forzadas. Australia e Irlanda también han emitido disculpas oficiales por prácticas similares que causaron sufrimiento a miles de mujeres y niños.
En Irlanda, investigaciones revelaron que miles de niños murieron en hogares para madres y bebés administrados por la Iglesia católica durante el siglo XX, lo que llevó a una disculpa del primer ministro Micheál Martin por el daño generacional causado.
La disculpa del gobierno británico representa un avance en el reconocimiento de estas violaciones a los derechos humanos y abre la puerta para que las víctimas accedan a justicia y apoyo.
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