
Internacional, 4 de septiembre de 2026.- La prohibición de libros en escuelas públicas de Estados Unidos ha alcanzado niveles sin precedentes, limitando el acceso de niños a diversas historias y perspectivas. Según la Asociación de Bibliotecas de EE.UU. (ALA), en 2025 se censuraron 6,588 libros, un aumento drástico frente al promedio anual de 70 entre 2001 y 2020.
Nicole, madre de cuatro hijos en Florida, constató que títulos desaparecían de las bibliotecas escolares desde hace cinco años. Ante la imposibilidad de que sus hijos accedieran a ciertos libros, ella decidió comprárselos, aunque reconoce que muchas familias no tienen esa opción económica. “Hay comunidades que son desiertos de libros”, afirma.
Este fenómeno se ha intensificado con la aprobación de leyes estatales y federales que restringen el acceso a materiales considerados inapropiados. Gianmarco Antosca, de la Coalición Nacional contra la Censura, explica que la prohibición ha trascendido las escuelas y ahora involucra legislaturas estatales y federales, con listas de libros prohibidos en estados como Utah y Carolina del Sur.
Impacto y proceso de prohibición de libros en EE.UU.
El proceso para retirar un libro suele iniciarse con una objeción de padres o ciudadanos ante autoridades educativas locales. Sin embargo, en casos como el condado de Hillsborough, Florida, funcionarios estatales presionaron para retirar libros sin seguir el procedimiento habitual. Allí se prohibieron 59 títulos, incluyendo obras como “Homegoing” y “Choque de Reyes”.
Este contexto ha generado un efecto inhibidor entre educadores y bibliotecarios, quienes prefieren retirar libros para evitar conflictos o investigaciones. Un 39% de los libros objetados en 2025 contenían historias de personas LGBT+ o temas de género y raza, lo que evidencia una censura desproporcionada hacia estas temáticas.
Debate sobre derechos parentales y libertad de lectura
Organizaciones como Moms for Liberty defienden la prohibición argumentando la protección de los niños frente a contenidos sexuales o ideológicos. Sin embargo, críticos como Nicole señalan que estas medidas afectan a todos los estudiantes y limitan la diversidad de ideas en las escuelas.
Expertos y activistas advierten que la censura no solo restringe el acceso a libros, sino que también debilita la libertad de expresión y el desarrollo crítico de los estudiantes. Según PEN America, la misión educativa debería preparar a los jóvenes para enfrentar distintas ideas, no aislarlos hasta la mayoría de edad.
El debate continúa mientras en el Congreso de EE.UU. se discute un proyecto que podría retirar fondos a escuelas que promuevan libros con contenido sexual para menores. La prohibición de libros en las escuelas públicas sigue siendo un tema polémico con impacto directo en la educación y la cultura en Estados Unidos.
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