
Internacional, 2 de junio de 2026.- En los ríos del sur de Texas y México nada la molly amazónica, un pez que desafía las teorías clásicas sobre la reproducción y la supervivencia genética. Esta especie está formada únicamente por hembras que se reproducen sin la participación genética de los machos, un fenómeno conocido como ginogénesis.
De acuerdo con un estudio reciente, la molly amazónica utiliza el esperma de machos de especies cercanas solo para activar el desarrollo de sus óvulos, pero no incorpora el ADN masculino en su descendencia. Así, todas sus crías son clones genéticos de la madre, lo que ha desconcertado a la comunidad científica durante casi un siglo.
El biólogo computacional Edward Ricemeyer, de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich y coautor del estudio, explica que aunque la reproducción asexual evita los costos asociados con la búsqueda y competencia por pareja, la teoría evolutiva sugiere que estas especies deberían extinguirse rápidamente debido a la acumulación de mutaciones dañinas en su genoma.
La conversión génica como mecanismo de reparación
El estudio destaca que la molly amazónica ha sobrevivido alrededor de 100,000 años gracias a un mecanismo llamado conversión génica, que permite reparar daños en el ADN utilizando una copia intacta como plantilla. Este proceso, común en muchos organismos, parece ser más activo en esta especie, ayudando a limitar la acumulación de mutaciones perjudiciales.
Dave Speijer, biólogo evolutivo de la Universidad de Ámsterdam, señala que la mayoría de las especies utilizan el sexo para mantener la diversidad genética y evitar la degradación del genoma, pero algunas especies asexuales longevas encuentran otras estrategias para sortear estos problemas.
Origen y ventajas genéticas de la molly amazónica
La molly amazónica es un híbrido entre dos especies de molly que, a diferencia de otros híbridos infértiles, puede reproducirse sin sexo. Esta doble herencia genética le aporta una variabilidad inicial que, junto con la conversión génica, contribuye a su estabilidad genética a largo plazo.
Ricemeyer destaca que la conversión génica se concentra en las regiones del genoma con mutaciones más dañinas, lo que sugiere que este mecanismo es clave para mantener la salud genética de la especie.
Comprender estas alternativas a la reproducción sexual podría tener implicaciones más allá de esta especie, incluso para la biología humana, ya que las mutaciones genéticas también afectan a nuestra salud.
El estudio abre nuevas perspectivas sobre cómo algunas especies asexuales pueden desafiar las expectativas evolutivas y mantener su viabilidad durante largos periodos.
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