
Internacional, 16 de junio de 2026. — La comunidad iraní en Los Ángeles enfrenta una paradoja durante el Mundial de Fútbol 2026. Mientras algunos integrantes apoyan a la selección de Irán, otros rechazan al régimen que representa el equipo. Este dilema refleja las profundas tensiones políticas de la diáspora.
El área de “Pequeña Persia”, en Beverly Hills y el oeste de Los Ángeles, concentra a miles de iraníes e iraníes-estadounidenses. La mayoría llegó tras la revolución islámica de 1979 y otros conflictos posteriores. Hoy, este grupo expresa sentimientos encontrados; rechazan al gobierno actual, pero desean el triunfo de sus futbolistas.
La selección de Irán estableció su campamento base en Tijuana, México, debido a las restricciones de viaje en Estados Unidos. Estas medidas derivan de la guerra entre ambos países iniciada en febrero de 2026. Por ello, los jugadores viajan diariamente a Los Ángeles para competir y regresan a la frontera mexicana al terminar.
En el estadio SoFi de Los Ángeles, Irán debutó contra Nueva Zelanda. Durante el juego, varios aficionados mostraron la bandera iraní pre-revolucionaria como símbolo de disidencia, a pesar de la prohibición de la FIFA. La acción evidenció el rechazo hacia el régimen islámico. Sin embargo, el público general mantuvo un ambiente festivo y de apoyo.
Parsa Tafreshi, un hincha que viajó desde Nueva York, explicó la diversidad de opiniones. Algunos ciudadanos evitan alentar a la selección porque la consideran un brazo del gobierno. En contraste, otros apoyan a los deportistas sin importar la política. Tafreshi opinó que el respaldo debe dirigirse al pueblo iraní.
El contexto político también alcanzó al capitán de la selección, Mehdi Taremi. El futbolista enfatizó que el equipo busca unir a los ciudadanos y evita involucrarse en asuntos políticos. Mientras tanto, la diáspora en Los Ángeles enfrenta sus contradicciones en un torneo que supera lo deportivo.
La diáspora iraní en California y el Mundial
California concentra a más de la mitad de los 750,000 iraníes residentes en Estados Unidos, según el censo de 2024. El barrio de “Pequeña Persia” funciona como un punto de encuentro cultural y comercial. Este sector preserva la identidad iraní a pesar de la distancia geográfica y las diferencias ideológicas.
Impacto político y social en el Mundial
La guerra entre Estados Unidos e Irán alteró por completo la logística del equipo asiático. Al no poder entrenar en suelo estadounidense, los futbolistas trasladaron su base operativa a México. Esta situación inédita genera debates en una comunidad que ve el Mundial como un reflejo de las complejas relaciones internacionales.
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