
Internacional, 7 de septiembre de 2026.- Las autoridades de Omán informaron que evacuaron a 16 tripulantes del petrolero Sidr, propiedad saudita, tras un ataque atribuido a Irán en el estrecho de Ormuz. Este incidente ocurre en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, donde los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán se han intensificado en las últimas semanas.
El Sidr, uno de los superpetroleros que transportaba crudo saudí, fue blanco de un ataque iraní el pasado lunes, según reportó el Centro de Seguridad Marítima de Omán a través de su cuenta en X. Arabia Saudita confirmó que el ataque causó la muerte de dos marineros filipinos, mientras que Omán se encargó de evacuar a los sobrevivientes para garantizar su seguridad.
Este ataque se suma a la escalada de hostilidades en la región, donde Irán ha endurecido las restricciones de navegación en el estrecho de Ormuz. Mohsen Rezaei, alto funcionario de seguridad iraní, anunció la creación de una nueva zona restringida en el Golfo, que incluirá sanciones para cualquier buque que ingrese sin autorización.
Impacto en la seguridad y la economía global
La tensión también afecta los precios internacionales del petróleo, que se mantienen cerca de máximos de seis semanas. Los futuros del crudo Brent alcanzaron los 97.17 dólares por barril, mientras que el WTI estadounidense se situó en 92.27 dólares. Esta volatilidad refleja la preocupación por la estabilidad del suministro energético a través del Golfo Pérsico.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió que cualquier ataque estadounidense a activos iraníes en la región será respondido, aumentando el riesgo de una escalada militar. En paralelo, Israel intensificó sus ataques en el sur del Líbano, causando al menos 12 muertos, incluidos dos niños, lo que agrava aún más la crisis regional.
Omán evacua tripulantes y la región enfrenta nueva crisis
La evacuación de los 16 tripulantes del Sidr por parte de Omán subraya la gravedad del conflicto y la vulnerabilidad de las rutas marítimas estratégicas. La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional, que observa con preocupación la posibilidad de un conflicto mayor que afecte la estabilidad energética y la seguridad en Medio Oriente.
El seguimiento de estos acontecimientos será clave para entender el desarrollo del conflicto y sus repercusiones globales. Mientras tanto, las autoridades regionales y globales continúan monitoreando la situación para evitar una escalada mayor.
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