
París, Francia, 29 de junio de 2026.- La ola de calor histórica que afecta a París y sus alrededores ha provocado un aumento significativo en el número de muertes, saturando las morgues de la capital francesa. Las funerarias enfrentan una crisis sin precedentes debido a la falta de espacio para almacenar cadáveres, principalmente de personas mayores de 65 años.
Impacto en las morgues y funerarias
De acuerdo con testimonios de directores de funerarias, como Zouhaeir Hertelli, las cámaras frigoríficas están completamente llenas, lo que obliga a rechazar cuerpos por falta de espacio. Hertelli explicó que ha recibido cientos de llamadas preguntando por disponibilidad y que, para ampliar la capacidad, ha solicitado permiso para instalar contenedores refrigerados temporales.
El Ayuntamiento de París ha instalado unidades temporales con capacidad para 40 cuerpos y los hospitales han aportado 50 plazas adicionales. Sin embargo, la demanda supera ampliamente estos espacios, y algunos cuerpos están siendo trasladados a localidades alejadas, como Chartres, a 80 kilómetros de la ciudad.
Las familias afectadas enfrentan dificultades para encontrar espacios para sus seres queridos, lo que genera un impacto emocional considerable. Hertelli expresó que la situación es profundamente preocupante y que el sector funerario no tiene soluciones inmediatas.
Cifras y contexto sanitario
La agencia nacional de salud pública de Francia reportó un aumento notable en las muertes durante el pico de la ola de calor la semana pasada. El miércoles, día más caluroso registrado en la historia del país, se contabilizaron más de 1,200 fallecimientos, cifra que aumentó a más de 1,400 tanto el jueves como el viernes. En comparación, la tasa diaria habitual antes de la ola de calor era de 900 a 1,000 muertes.
El 85% de las defunciones ocurrieron en personas mayores de 65 años, con un incremento del 40% en muertes domiciliarias, especialmente en la región de París. La agencia advirtió que estas cifras preliminares podrían aumentar a medida que se registren más certificados de defunción, particularmente de personas que fallecieron en sus hogares o en centros de atención para adultos mayores.
Las temperaturas extremas, que superaron los 40 grados Celsius y establecieron récords nocturnos, han sido comparadas con la ola de calor de 2003, que causó alrededor de 15,000 muertes en Francia. La directora de una funeraria en París, Véronique Bertrand, señaló que la mayoría de las víctimas vivían solas y que el aislamiento agrava el riesgo durante estos episodios climáticos.
Bertrand hizo un llamado a la solidaridad ciudadana para cuidar a las personas vulnerables, recordando que las lecciones de 2003 parecen haberse olvidado, lo que podría agravar la situación actual.
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