
Internacional, 10 de septiembre de 2026.- El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, solicitó a los países miembros adoptar medidas colectivas contra Nicaragua. Esta petición surge tras la reciente reforma aprobada por el Congreso nicaragüense, dominado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que excluye a opositores de participar en las próximas elecciones.
Ramdin calificó como “absolutamente inaceptable” la reforma que prohíbe la participación electoral a quienes sean considerados “traidores a la patria”, promuevan bloqueos económicos o soliciten intervención militar. En respuesta, la OEA prepara una reunión extraordinaria de cancilleres para analizar la crisis política que atraviesa Nicaragua.
A principios de septiembre, Estados Unidos también condenó las acciones del gobierno nicaragüense. El secretario de Estado, Marco Rubio, instó a sus aliados a romper vínculos con Managua y señaló que las dictaduras que violan los derechos fundamentales no deben recibir beneficios económicos ni políticos.
Rubio denunció que la votación en la Asamblea Nacional nicaragüense profundizó la erosión de la democracia en el país. Además, pidió poner fin a las relaciones habituales con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a quienes calificó de “brutal dictadura”.
Por su parte, Ortega respondió durante el aniversario del ejército que Estados Unidos es el enemigo de Nicaragua y otros países, acusándolo de agresión militar global. Afirmó que el pueblo y el ejército nicaragüense no se venden ni se rinden ante amenazas externas.
Reformas electorales y consolidación del poder
La Asamblea Nacional amplió de seis a siete años el periodo de los cargos de elección popular y otorgó nuevas facultades al poder electoral para cancelar partidos y sancionar candidatos. Esto permitiría a Ortega y Murillo, en caso de ser reelegidos en 2028, gobernar hasta 2036, consolidando un sistema de partido único.
La represión de las protestas de 2018 dejó más de 300 muertos, según la ONU, y provocó el exilio de miles de opositores, periodistas y religiosos. Actualmente, la oposición interna es prácticamente inexistente, lo que agrava la crisis democrática en Nicaragua.
Impacto regional y próximos pasos
La OEA busca coordinar una respuesta conjunta ante la situación nicaragüense para preservar la democracia y los derechos humanos en la región. La reunión extraordinaria de cancilleres será clave para definir acciones concretas y sanciones que puedan frenar el avance autoritario en el país centroamericano.
El seguimiento de esta crisis tendrá implicaciones en la estabilidad política y la cooperación hemisférica, así como en la protección de los derechos ciudadanos en Nicaragua.
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