
Nueva York, 30 de julio de 2026.- La ciudad de Nueva York anunció la apertura de supermercados municipales que ofrecerán un 30% de descuento en productos básicos. Esta iniciativa busca aliviar el impacto del alto costo de los alimentos en una de las urbes más caras del mundo.
El alcalde Zohran Mamdani, identificado como socialista democrático, detalló que inicialmente se abrirán cinco supermercados, uno en cada distrito: Manhattan, Bronx, Brooklyn, Queens y Staten Island. Los productos con descuento incluirán carnes, frutas, verduras, lácteos y otros alimentos esenciales como pan, leche, queso, huevos, pasta, arroz y frijoles.
Este ahorro representa aproximadamente 90 dólares mensuales por hogar, lo que equivale a más de 1,000 dólares al año. Según el gobierno local, esto reduce en un 15% el gasto total en comestibles para las familias neoyorquinas.
Detalles y operación de los supermercados con descuento
Los precios se fijarán mensualmente y permanecerán invariables durante 30 días, independientemente de las fluctuaciones del mercado. No se venderán bebidas alcohólicas, cigarrillos ni alimentos calientes. La gestión de estos supermercados estará a cargo de una empresa privada seleccionada mediante licitación, la cual no pagará alquiler ni impuestos a la propiedad, lo que permitirá trasladar esos ahorros a los consumidores.
El presupuesto asignado para la construcción y remodelación de los cinco locales es de 70 millones de dólares. El primer supermercado abrirá en el Bronx a finales de 2027, mientras que los demás se inaugurarán en 2029.
Críticas y preocupaciones empresariales
La iniciativa ha recibido críticas de gremios empresariales, especialmente de la asociación United Bodegas of America, que agrupa a pequeños almacenes de barrio. Su portavoz, Fernando Mateo, advirtió que la medida podría generar desabastecimiento y largas filas, además de afectar a los negocios locales que no podrían competir con los precios subsidiados.
Por su parte, Anthony Peña, presidente de la Asociación Nacional de Supermercados, señaló que reducir precios en un 30% sería insostenible para sus miembros debido a altos costos operativos. Sin embargo, destacó que no buscan competir con las bodegas, ya que no ofrecerán productos como alcohol o cigarrillos, que son fuentes importantes de ingresos para esos comercios.
Esta propuesta genera un debate sobre el papel del gobierno en la regulación de precios y el apoyo a los consumidores en medio de la inflación y el aumento del costo de vida en Nueva York.
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