
Internacional, 17 de julio de 2026.- El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, enfrentó una ola de abucheos en el parlamento mientras su coalición aceleraba la aprobación de una serie de leyes controvertidas en los últimos días antes de la disolución de la Knéset y las elecciones previstas para el 27 de octubre.
Durante la sesión del martes, decenas de legisladores de la oposición gritaron consignas contra Netanyahu, quien abandonó el hemiciclo y no participó en la votación, aunque el paquete legislativo fue aprobado sin su presencia. Este conjunto de iniciativas fue diseñado principalmente para satisfacer las demandas de sus aliados ultraortodoxos y de extrema derecha, según analistas políticos.
Una de las medidas más polémicas consagra la evasión masiva de jóvenes ultraortodoxos del servicio militar obligatorio. A pesar de que la ley israelí exige que todos los jóvenes sirvan a los 18 años, los hombres ultraortodoxos han estado exentos históricamente, aunque estas exenciones han sido anuladas repetidamente por el Tribunal Supremo. La nueva legislación establece el estudio de la Torá como un valor fundacional del Estado y otorga inmunidad temporal a miles de evasores hasta enero de 2027.
El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), teniente general Eyal Zamir, calificó esta ley de “inconcebible” y advirtió que podría debilitar la confianza entre los soldados que sí cumplen con el servicio. Sin embargo, la coalición de Netanyahu defendió la medida y rechazó las críticas, incluso solicitando el cese de Zamir por su postura.
Además, la coalición aprobó reformas que reducen la autoridad del fiscal general, parte de la reforma judicial impulsada por el gobierno, y una regulación que amplía el control estatal sobre los medios, lo que ha generado preocupación sobre la libertad de prensa. También se avalaron programas académicos segregados por género, que fueron criticados por universidades y grupos feministas por afectar la igualdad y los estándares educativos.
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, aprovechó el momento para anunciar un paquete de financiamiento para asentamientos en la Ribera Occidental, con una inversión cercana a los 2,400 millones de shéquels para nuevos barrios y carreteras, además de la legalización de 34 puestos de avanzada. Estas acciones elevan a 104 el número total de asentamientos aprobados bajo la administración actual.
Reacciones y contexto político
El impulso legislativo de Netanyahu busca consolidar su bloque político de cara a las elecciones, tras casi cuatro años de gobierno marcado por protestas masivas, un ataque en octubre y conflictos bélicos en varios frentes. Según el analista Nadav Eyal, Netanyahu lucha por su supervivencia política y necesita mantener satisfechos a sus socios ultraortodoxos.
La opinión pública israelí parece rechazar estas medidas. Una encuesta reciente mostró que el 66 % de los ciudadanos se opone a la ley básica sobre el estudio de la Torá y el 61 % preferiría que los partidos ultraortodoxos quedaran fuera del próximo gobierno. En este contexto, los opositores han hecho de estas leyes un eje central de campaña electoral.
Desafíos legales y próximos pasos
Tras la aprobación, la oposición presentó una petición ante el Alto Tribunal de Justicia, que emitió una medida cautelar para congelar la implementación de la ley sobre el servicio militar ultraortodoxo. Netanyahu mantiene una postura desafiante, confiando en que la batalla legal reforzará su discurso contra el sistema judicial y no afectará su base electoral.
La disolución formal de la Knéset está prevista para el viernes, lo que abre la puerta a una campaña electoral marcada por estas controversias legislativas y la polarización política en Israel.
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