
Internacional, 3 de septiembre de 2026.- Nepal reportó este jueves un aumento en el número de desaparecidos tras las riadas del 26 de agosto, con más de 5,000 personas aún sin localizar. La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) informó que el total de desaparecidos asciende a 5,083, mientras que los fallecidos suman al menos 1,259.
El incremento en las cifras responde a la recuperación de comunicaciones y acceso a zonas remotas, especialmente en el distrito de Rasuwa, cercano a la frontera con China. En este contexto, se han rescatado 12,038 personas, pero cientos de trabajadores permanecen atrapados en túneles hidroeléctricos bloqueados por escombros y lodo.
Los equipos de rescate emplean maquinaria pesada y explosiones controladas para abrir los accesos a los túneles afectados. Raja Ram Basnet, portavoz del Ejército nepalí, explicó que la gran cantidad de escombros dificulta las labores, pero el objetivo es despejar las galerías para localizar sobrevivientes y cuerpos.
Nepal desaparecidos riadas: impacto y desafíos en rescate
La tragedia también ha complicado la identificación de víctimas. De los más de 1,200 cuerpos recuperados, solo 95 han sido entregados a sus familias. La Policía de Nepal solicita muestras de sangre y perfiles de ADN para acelerar este proceso. Además, la Cruz Roja estima que más de 90,000 personas podrían haberse visto afectadas por el desastre.
Entre los desaparecidos hay 583 extranjeros, incluidos dos españoles. La emergencia se extiende al Tíbet chino, donde se reportan 21 fallecidos y 541 personas sin localizar. China ha reforzado su respuesta y vincula el desastre con la inestabilidad de glaciares causada por el calentamiento global.
Respuesta internacional y riesgos climáticos en Nepal
El Gobierno chino ha pedido intensificar la búsqueda, divulgar información confiable y gestionar riesgos ocultos. Las autoridades advierten sobre posibles nuevos deslizamientos y desbordamientos causados por lagos formados tras los desprendimientos. Estas condiciones obligan a evaluar constantemente la estabilidad de las laderas y cursos de agua.
El primer ministro nepalí, Balendra Shah, calificó la catástrofe como un “desastre natural sin precedentes” y reconoció la dificultad para evaluar completamente los daños. Mientras tanto, las labores de rescate continúan con prioridad en los túneles hidroeléctricos y la identificación de víctimas.
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