
Internacional, 11 de agosto de 2026.- La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) ha superado los dos mil muertos, con un total de 4 mil 381 casos confirmados, informó el martes el ministro de Salud congoleño, Samuel Roger Kamba. El brote, declarado el 15 de mayo, afecta principalmente las regiones del este y noreste del país, zonas marcadas por conflictos y limitaciones en la infraestructura sanitaria.
El ministro Kamba reconoció que aún no se ha alcanzado el pico de la epidemia y anticipó que en los próximos tres meses se espera controlar la propagación y observar una disminución de los contagios. Este brote es el decimoséptimo en la historia del país y se acerca a la epidemia más mortífera registrada entre 2018 y 2020, que dejó cerca de 2 mil 300 fallecidos.
El virus se originó en la provincia de Ituri y se ha extendido a otras áreas donde la presencia estatal es débil. La tasa de mortalidad estimada por las autoridades sanitarias es del 45.9%, lo que refleja la gravedad del brote y los desafíos para su contención.
Vacuna y retos en la respuesta sanitaria
Expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendaron evaluar en un ensayo clínico la vacuna Ervebo, homologada contra la cepa Zaire del ébola, para enfrentar la variante Bundibugyo que afecta actualmente a la RDC. Esta vacuna, producida por Merck y disponible en una reserva mundial financiada por Gavi, podría ser clave para frenar el avance del virus.
Sin embargo, la respuesta sanitaria enfrenta dificultades por la presencia de grupos armados y la desconfianza de la población. Mohamed Yakub Janabi, director regional de la OMS para África, señaló que solo se detecta al 30% de las personas infectadas, mientras que el 70% muere en sus hogares sin recibir atención médica.
Coordinación y desafíos para controlar el brote
El virólogo congoleño Jean-Jacques Muyembe, quien participó en el descubrimiento del ébola en 1976, calificó la respuesta actual como lenta e ineficaz, atribuyendo problemas a la coordinación nacional. La fragilidad institucional y la inseguridad complican la contención del brote, que podría convertirse en el más grande registrado a nivel mundial.
Las autoridades continúan trabajando para mejorar la vigilancia y la atención médica, mientras se preparan para implementar ensayos clínicos con la vacuna disponible. La evolución de la epidemia en las próximas semanas será determinante para definir las estrategias de control y mitigación.
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