
Internacional, 27 de octubre de 2026.- La desaparición de cuatro militares salvadoreños en Haití ha desencadenado una crisis de seguridad con repercusiones internacionales. El presidente Nayib Bukele informó que los soldados, parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), fueron emboscados el 18 de octubre en el barrio Santo, en Croix-des-Bouquets, al norte de Puerto Príncipe, zona controlada por pandillas armadas.
Desde el ataque, el paradero y estado de los militares es desconocido. Bukele calificó a los grupos criminales responsables como secuestradores y lanzó un ultimátum para su liberación, advirtiendo que, de no ser entregados con vida, se enfrentaría a una operación militar mayor. Sin embargo, las acciones de búsqueda y rescate, que incluyen un contingente de fuerzas especiales salvadoreñas, no han arrojado resultados concretos.
Se han encontrado restos calcinados cerca del área del ataque, pero el gobierno salvadoreño descartó que pertenezcan a sus soldados. La GSF mantiene una postura cautelosa y no confirma la identidad de los restos, señalando que se requieren análisis forenses oficiales para establecer hechos.
Contexto y alcance de la crisis en Haití
La GSF fue creada en 2025 por el Consejo de Seguridad de la ONU para combatir la violencia en Haití, reemplazando una misión anterior. El Salvador contribuye con personal técnico y militar especializado en evacuación y apoyo operativo. Haití enfrenta una grave crisis desde el asesinato de su presidente en 2021, con pandillas que controlan más del 80% de Puerto Príncipe y ejercen un dominio territorial similar al de milicias.
Estas bandas criminales mantienen un control extenso, cobran impuestos y operan con armamento de guerra, lo que dificulta las operaciones de seguridad. La violencia ha desplazado a más de 1.5 millones de personas y ha dejado miles de muertos y secuestrados en los últimos años.
Operación de rescate y desafíos futuros
El gobierno salvadoreño reforzó la búsqueda con un contingente adicional de fuerzas especiales, aunque no se han detallado las reglas de mando ni la coordinación con las autoridades haitianas. Expertos advierten que la complejidad del conflicto y la estructura de las pandillas dificultan la recuperación de los militares. Bukele mantiene su postura firme y advierte a las pandillas que enfrentará una respuesta contundente si no liberan a los rehenes.
La crisis ocurre en un contexto político delicado, con Haití preparándose para elecciones generales que podrían ser las primeras en más de una década, pero cuya realización aún está en duda debido a la inseguridad.
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