
Putumayo, Colombia, 2 de octubre de 2026.- El gobernador de Putumayo, John Molina, expresó su preocupación por el miedo que sienten los campesinos ante los planes del gobierno colombiano para realizar fumigaciones aéreas con herbicidas en cultivos ilícitos de la región amazónica.
El presidente Abelardo de la Espriella impulsa esta medida como parte de su política de mano dura contra el narcotráfico, principal problema en Colombia, el mayor productor mundial de cocaína. Sin embargo, un juez suspendió temporalmente el plan piloto de aspersión aérea en Putumayo, aunque el mandatario impugnó esta decisión y aseguró que la fumigación continuará.
El gobernador Molina señaló que el anuncio ha generado zozobra entre la población, especialmente entre las familias campesinas, debido a los efectos negativos que han sufrido en el pasado. “Muchas madres en embarazo perdieron a sus hijos y hubo contaminación en fuentes hídricas, fauna, flora y cultivos lícitos”, afirmó en entrevista con Caracol Radio.
El herbicida previsto para la fumigación es el glufosinato de amonio, catalogado por la Organización Mundial de la Salud como moderadamente peligroso para la salud. Colombia suspendió en 2015 el uso aéreo de glifosato, otro químico cuestionado por sus daños ambientales y sanitarios.
Impacto y contexto de la fumigación aérea Putumayo
Putumayo, frontera con Ecuador, es una zona donde operan grupos armados ilegales que se financian con el narcotráfico y la minería ilegal. En la región hay más de 40 mil hectáreas de cultivos de hoja de coca, de las cuales dependen aproximadamente 22 mil familias.
El gobernador Molina afirmó que los campesinos están dispuestos a erradicar manualmente los cultivos ilícitos si reciben inversión gubernamental para alternativas sostenibles. Sin embargo, esta erradicación manual implica riesgos, ya que los pobladores enfrentan ataques de grupos armados.
Alternativas y retos en la lucha antidrogas en Putumayo
La política de mano dura del presidente De la Espriella, respaldada por Estados Unidos, busca frenar el narcotráfico mediante fumigaciones aéreas. No obstante, la oposición local y ambiental advierte sobre los riesgos para la salud y el ecosistema.
El debate continúa mientras el gobierno y las comunidades negocian opciones para erradicar los cultivos ilícitos sin afectar a la población ni al medio ambiente. La decisión final sobre la fumigación aérea en Putumayo tendrá un impacto significativo en la región y en la estrategia antidrogas nacional.
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