
Castillejos, Marruecos, 14 de agosto de 2026.- Marruecos ha reforzado la seguridad en la frontera con Ceuta para impedir un nuevo cruce masivo de migrantes, tras la crisis ocurrida a finales de julio cuando decenas de miles ingresaron a territorio español.
El despliegue de fuerzas de seguridad es notable en las carreteras y accesos a Castillejos, localidad cercana a Ceuta. La policía y la Gendarmería mantienen numerosos controles para frenar el avance de migrantes hacia la frontera, según constató la agencia EFE.
En la carretera que conecta Tánger con Castillejos, a unos 80 kilómetros, se observan grupos reducidos de personas intentando llegar a Ceuta, algunos a pie y otros en transporte público o privado. En varios casos, migrantes se ocultan para evadir los controles policiales, que incluyen revisiones exhaustivas y presencia de efectivos antidisturbios.
Además, la Zona de Actividades Económicas de Castillejos se ha convertido en un punto estratégico para las fuerzas de seguridad. Cerca de allí, una gasolinera funciona como aparcamiento para autobuses vacíos que suelen trasladar a migrantes hacia otras regiones del país.
Medidas para contener un nuevo cruce masivo
La carretera costera entre Castillejos y Ceuta permanece cerrada y el acceso está restringido a viajeros y trabajadores autorizados. En el puesto fronterizo, se han desplegado vehículos de seguridad y un camión antidisturbios equipado con cañón de agua. También hay vigilancia en las colinas y zonas boscosas cercanas.
Mar adentro, dos embarcaciones de la Marina Real marroquí patrullan para reforzar el control marítimo. La mitad de la playa urbana próxima a Ceuta está cerrada y protegida con vallas metálicas bajo custodia policial.
Contexto y consecuencias del blindaje fronterizo
Este blindaje responde a los llamados difundidos en redes sociales para un nuevo cruce masivo de migrantes a Ceuta, tras la entrada masiva ocurrida el 30 de julio. Ese episodio dejó al menos 141 muertos, según organizaciones humanitarias, y tensó las relaciones diplomáticas entre Madrid y Rabat.
Las autoridades marroquíes buscan evitar que se repita una crisis humanitaria y de seguridad en la frontera, mientras mantienen controles estrictos para contener la movilidad irregular. La situación sigue siendo delicada y el despliegue de seguridad se mantendrá mientras persistan los riesgos de nuevos intentos masivos.
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