
Internacional, 2 de junio de 2026.- La segunda presidencia de Donald Trump en Estados Unidos está reconfigurando el mapa político de América Latina, donde las recientes elecciones y procesos electorales marcan un giro hacia sus intereses y una redefinición de aliados y rivales en la región.
En Perú, la segunda vuelta presidencial enfrentará a la derechista Keiko Fujimori, cercana a las ideas económicas de Trump, contra el izquierdista Roberto Sánchez. Mientras tanto, Colombia elegirá el 21 de junio a su nuevo presidente, con la posibilidad de un cambio radical en la política exterior, dado que el ultraderechista Abelardo de la Espriella, favorito en las encuestas, promete estrechar relaciones con Washington.
Estos comicios se suman a resultados recientes favorables para la política trumpista: Nasry Asfura ganó en Honduras con respaldo explícito de la Casa Blanca; Costa Rica mantuvo el oficialismo aliado de EE.UU.; y José Antonio Kast, ultraderechista, triunfó en Chile. Esta tendencia refleja un aumento del bilateralismo en la región, impulsado por mecanismos coercitivos como la guerra arancelaria y la ofensiva migratoria de Estados Unidos.
La Casa Blanca también ha consolidado el Escudo de las Américas, una alianza de seguridad regional que incluye a varios países latinoamericanos y que tuvo su primer foro en Miami. Este bloque refuerza la estrategia estadounidense de vínculos directos con gobiernos afines para enfrentar la influencia china, que ha multiplicado su comercio con América Latina en las últimas dos décadas.
Entre los aliados más destacados de Trump en la región están el presidente argentino Javier Milei, reconocido por su lealtad ideológica y respaldado por la Casa Blanca durante las elecciones; Nayib Bukele en El Salvador, quien se ha convertido en un socio clave en la agenda migratoria; y Daniel Noboa en Ecuador, con acuerdos para combatir el narcotráfico y una relación activa con Washington.
En contraste, líderes como Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y Yamandú Orsi en Uruguay mantienen posturas más distantes o pragmáticas frente a la administración estadounidense, mientras que figuras como Daniel Ortega en Nicaragua y Miguel Díaz-Canel en Cuba representan la oposición ideológica más marcada a Trump en la región.
Impacto y desafíos regionales
Este nuevo mapa político presenta desafíos para la región, marcada por un debilitamiento del multilateralismo y un aumento del bilateralismo que fragmenta las relaciones internacionales. La estrategia de Trump, basada en afinidades ideológicas y presiones económicas, ha generado tensiones en países con fuerte dependencia comercial de Estados Unidos, como México, donde la presidenta Claudia Sheinbaum busca equilibrar la cooperación con la defensa de la soberanía nacional.
Perspectivas electorales y geopolíticas
Si la derecha logra consolidarse en Perú y Colombia, y eventualmente en Brasil con Flavio Bolsonaro como principal contendiente, el panorama político latinoamericano podría inclinarse aún más hacia una alineación con la Casa Blanca. Esto dejaría a México en una posición más aislada dentro de la región, mientras que la influencia de China y otros actores internacionales seguirá siendo un factor clave en la dinámica hemisférica.
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Conoce el mapa político tras las elecciones en América Latina y cómo Donald Trump redefine aliados y rivales en la región.