
Londres, 7 de julio de 2026.- La Justicia británica rechazó este martes las acusaciones presentadas por el príncipe Harry, Elton John y otros cinco demandantes contra Associated Newspapers Limited (ANL), editorial responsable del Daily Mail y Mail on Sunday. El tribunal consideró no demostradas las denuncias sobre la obtención ilícita de información personal por parte de los periódicos.
Acusaciones y contexto del caso
Los demandantes, entre los que también se encuentran el esposo de Elton John, David Furnish; las actrices Liz Hurley y Sadie Frost; la activista Doreen Lawrence y el exdiputado Simon Hughes, acusaron a ANL de interceptar mensajes de voz, escuchar llamadas, acceder de manera fraudulenta a registros confidenciales y contratar investigadores privados entre 1993 y 2018.
Durante el juicio, que duró 11 semanas y concluyó el 31 de marzo, la editorial negó el uso de métodos ilegales y aseguró que la información publicada provenía de fuentes legítimas, incluidos allegados a los demandantes.
El juez Matthew Nicklin, del Tribunal Superior, también determinó que las reclamaciones se presentaron fuera de plazo y que los demandantes no justificaron adecuadamente el retraso en la presentación.
El fallo representa una victoria para ANL, que en un comunicado destacó la defensa de la libertad de prensa y la labor de sus periodistas.
Reacciones y antecedentes de los afectados
El príncipe Harry, presente en Londres para un evento relacionado con los Juegos Invictus, fundados por él en 2014, ha denunciado en el proceso que la publicación reiterada de detalles privados le causó un estado de paranoia y afectó su vida personal y la de su esposa, Meghan Markle.
Por su parte, Elton John señaló que los tabloides obtuvieron información privada sobre el nacimiento de su hijo mediante gestación subrogada, mientras que Liz Hurley acusó a los medios de acceder a su historial médico y divulgar pruebas de ADN relacionadas con la paternidad de su hijo.
El abogado de los demandantes intentó probar un patrón de conducta ilegal basado en documentos y testimonios, pero la estrategia se debilitó cuando un testigo clave negó haber realizado una declaración previa en la que admitía métodos ilícitos para los periódicos.
Este caso refleja la tensión entre la libertad de prensa y la protección de la privacidad personal en el Reino Unido, donde la jurisprudencia sobre prácticas periodísticas sigue siendo objeto de debate.
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