
5 DE MAYO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El proceso judicial contra el depuesto mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, ha tomado un nuevo giro tras la reciente decisión de las autoridades estadounidenses. El juez federal Alvin Hellerstein ha convocado formalmente a una nueva cita judicial para finales del mes de junio en la ciudad de Nueva York. Esta resolución surge luego de que tanto la fiscalía como los abogados defensores del matrimonio presentaran una solicitud conjunta para organizar este encuentro, marcando un paso decisivo en el calendario de uno de los juicios más mediáticos de los últimos tiempos.
Si no se presentan retrasos de última hora, la fecha establecida para esta comparecencia ante el tribunal es el próximo 30 de junio a las 12:00 horas. Para este acto, Maduro y Flores deberán ser trasladados bajo estrictas medidas de seguridad desde el centro de detención de Brooklyn, lugar donde permanecen recluidos desde su captura en Caracas a principios de este año. La audiencia se llevará a cabo en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, donde se espera que se discutan los avances de las investigaciones y los siguientes pasos del proceso penal.
Cambios en la estrategia de defensa y pago de abogados
Un punto clave que permitió avanzar hacia esta reunión con el juez fue la resolución de un conflicto sobre el pago de los honorarios legales. Anteriormente, los acusados habían intentado detener el proceso alegando que las sanciones económicas les impedían contratar una defensa efectiva. Sin embargo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) modificó recientemente las reglas para permitir que el gobierno venezolano cubra estos gastos. Gracias a este cambio, los abogados de la pareja decidieron retirar sus quejas anteriores, permitiendo que el caso siga su curso normal en los tribunales norteamericanos.
El magistrado Hellerstein aceptó que se retiraran dichas quejas “sin perjuicio”, lo que significa que la pareja podría volver a utilizarlas en el futuro si fuera necesario. Por ahora, el camino está libre para que ambas partes se concentren en los cargos que enfrentan, de los cuales se han declarado “no culpables”. Esta sesión en la corte servirá para organizar las pruebas y testimonios que se presentarán durante el juicio formal, el cual busca determinar la responsabilidad de los implicados en delitos graves de carácter internacional.
Suspensión del plazo para el juicio rápido
Para dar más tiempo a los abogados de revisar la gran cantidad de documentos, el juez de 92 años decidió detener el “reloj” del caso. Bajo la ley federal, normalmente existe un límite de 70 días para iniciar un juicio tras la acusación formal, pero en esta ocasión se ha decidido excluir los días restantes hasta la vista judicial de junio. Esta medida permite que tanto los fiscales como los defensores puedan trabajar sin la presión del tiempo, garantizando que el proceso sea lo más ordenado y sistemático posible antes de llegar a la etapa final de veredicto.
















