
San Francisco, Estados Unidos, 7 de julio de 2026.- La expansión de la inteligencia artificial (IA) en Estados Unidos está generando un crecimiento económico significativo, pero también acentúa las desigualdades sociales y económicas entre distintos sectores de la población. En San Francisco, por ejemplo, más de 200 personas esperan para recibir ayuda en un banco de alimentos, mientras que a pocos kilómetros, en el llamado “AI Alley”, empresas tecnológicas reciben millonarias inversiones y pagan salarios elevados.
Impacto desigual de la inteligencia artificial en la economía
Según datos del Departamento de Comercio, la economía estadounidense creció un 2,1 % anualizado en el primer trimestre de 2026, impulsada principalmente por las inversiones en IA. Sin embargo, el aumento de precios y la inflación mantienen baja la confianza del consumidor, especialmente entre los sectores de ingresos bajos y medios, que enfrentan los salarios más débiles del año, de acuerdo con el Banco de la Reserva Federal de Atlanta.
Yves Xavier, director de programas comunitarios del Richmond Neighborhood Center en San Francisco, señaló que la demanda en su banco de alimentos ha crecido cerca de un 10 % en lo que va del año, reflejando la creciente brecha social en la ciudad. Aunque no atribuye la desigualdad exclusivamente a la IA, reconoce que esta tecnología agrava problemas existentes.
La concentración de riqueza en el sector tecnológico es evidente. Un informe de Oxford Economics destaca que los trabajadores vinculados a la IA, ubicados en ciudades como San Francisco, Nueva York y Seattle, forman parte del 10 % más rico de la población y contribuyen hasta con el 62 % del crecimiento económico nacional, según Moody’s.
Ganadores y perdedores en la era de la IA
Manuel Pastor, director del Equity Research Institute de la Universidad del Sur de California, explicó que la economía actual favorece a quienes desarrollan y financian la IA, incluyendo fundadores, empleados iniciales e inversores. Ejemplos recientes como la salida a bolsa de SpaceX, valorada en más de 2.1 billones de dólares, y las próximas OPI de OpenAI y Anthropic, refuerzan esta tendencia.
En contraste, sectores como los recién graduados que enfrentan dificultades para encontrar empleo, personas de bajos ingresos con deudas crecientes y trabajadores creativos sufren los efectos negativos. Pastor advirtió que la privatización del contenido digital por parte de empresas de IA afecta a autores, músicos y creadores, limitando sus ingresos.
Además, el auge tecnológico impacta a las pequeñas empresas, que registran una reducción en sus inversiones, según el economista Maxime Darmet de Allianz Trade. Esto refleja una economía que, aunque impulsada por la IA, deja rezagados a sectores tradicionales y vulnerables.
La brecha entre el crecimiento económico y la realidad cotidiana de muchos estadounidenses continúa ampliándose. Yves Xavier concluyó que las desigualdades en San Francisco son profundas y persistentes, y la inteligencia artificial, aunque no es la única causa, contribuye a esta problemática social.
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