
Guatemala, 4 de agosto de 2026.- Las autoridades guatemaltecas evacuaron dos aldeas cercanas al volcán de Fuego tras un aumento en la actividad eruptiva que incluye columnas de ceniza y flujos piroclásticos. La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) informó que las comunidades afectadas son El Porvenir y Las Lajitas, ubicadas en las faldas del volcán.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) detalló que la actividad del volcán se intensificó desde el 2 de agosto, con columnas de gas y ceniza que alcanzan hasta 6,000 metros de altura. Los flujos piroclásticos descienden por las barrancas del cono volcánico, lo que mantiene la alerta en la región.
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El volcán de Fuego está situado en el centro de Guatemala, entre los departamentos de Sacatepéquez, Escuintla y Chimaltenango, a unos 50 kilómetros al sur de la capital. Según Insivumeh, se espera que la intensidad de las erupciones y la dispersión de ceniza disminuyan en un plazo de 24 a 72 horas.
Evacuación preventiva y respuesta local
Édwin de León, integrante de los Bomberos Voluntarios de Antigua Guatemala, explicó que la evacuación se realizó durante la noche debido al cambio en la dirección de los flujos piroclásticos. Los evacuados fueron trasladados en autobuses a zonas seguras, aunque algunas personas se resistieron por temor a perder sus pertenencias.
En Alotenango, municipio de Sacatepéquez, se habilitaron albergues para recibir a los desplazados. De acuerdo con fuentes oficiales, menos de cien personas han sido evacuadas hasta el momento, aunque no se ha dado un número exacto.
Contexto y antecedentes del volcán de Fuego
El volcán de Fuego es uno de los más activos de Guatemala, junto con el Pacaya y el Santiaguito. Su última erupción significativa ocurrió el 9 de marzo de 2025. La más devastadora fue en junio de 2018, cuando causó 202 muertos y al menos 229 desaparecidos, además de cuantiosas pérdidas materiales.
Una evacuada, Zolaida Acajabón, de 78 años, comentó que dejó su hogar para evitar tragedias y consideró que la actividad actual está más calmada que en 2018, aunque reconoció que el temor persiste entre los habitantes.
Las autoridades mantienen el monitoreo constante para garantizar la seguridad de las comunidades cercanas y reducir riesgos ante posibles cambios en la actividad volcánica.
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