
Ciudad de México, 29 de junio de 2026. Un informe reciente de la Secretaría para el Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó una seria advertencia para el torneo deportivo más importante del año. La gran final de la Copa del Mundo 2026, programada para el próximo 19 de julio en la sede de Nueva York/Nueva Jersey, podría verse afectada por una intensa ola de calor que se pronostica en Estados Unidos.
La ONU señaló que el cambio climático incrementó la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos en el planeta. De hecho, estas altas temperaturas ya golpearon la fase de grupos del Mundial. Varios partidos recientes se disputaron bajo temperaturas superiores a los 28 grados Celsius. Dicho umbral es considerado de alto riesgo para la salud por la FIFPRO, el sindicato internacional de futbolistas, organismo que recomienda retrasar o posponer los encuentros en estos escenarios.
A los problemas del termómetro se suman las tormentas eléctricas. El torneo ya registró la suspensión temporal del partido entre Francia e Irak por esta causa, un hecho inédito en un Mundial desde 1974. Para evaluar con precisión el estrés térmico real en la cancha, los expertos de la ONU utilizaron el índice de temperatura de bulbo húmedo global (WBGT), el cual combina la temperatura, la humedad, el viento y la radiación solar.
Alarmantes cifras bajo estrés térmico
El análisis reveló datos preocupantes sobre las condiciones climáticas del campeonato:
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Un total de 25 encuentros se jugaron bajo niveles elevados de WBGT.
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La ola de calor prevista para este fin de semana pone en riesgo la final, dos partidos de cuartos de final y el juego por el tercer lugar.
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Al menos 26 de los 104 partidos totales del torneo podrían desarrollarse en condiciones de calor extremo.
El secretario ejecutivo de la ONU para el cambio climático, Simon Stiell, explicó que la quema de combustibles fósiles por más de un siglo provocó el calentamiento global responsable de estas condiciones adversas. Los efectos en la salud son inmediatos. Tan solo en el día inaugural del Mundial, más de cien personas requirieron atención médica por complicaciones asociadas al calor, de las cuales cuatro terminaron hospitalizadas.
Las sedes ubicadas en el sur y centro de Estados Unidos, así como en México, enfrentan la mayor exposición a las temperaturas extremas. El peligro aumenta en estadios al aire libre como los de Miami, Kansas y Filadelfia. Esta situación climatológica genera desigualdades en el rendimiento físico de los equipos y plantea un enorme desafío logístico para la organización del evento.
Riesgo en el rendimiento y la salud pública
El informe de Naciones Unidas destaca que el calor sofocante disminuye el rendimiento deportivo y compromete la seguridad de todos los involucrados. Aunque los futbolistas cuentan con un equipo médico especializado a pie de cancha, los aficionados quedan expuestos al lidiar con aglomeraciones y usar el transporte público bajo condiciones ambientales muy difíciles.
El futuro de la logística deportiva internacional
Ante esta realidad, la ONU insistió en que los comités organizadores deben incluir de forma obligatoria los riesgos climáticos en la planificación de futuros eventos internacionales. El cambio climático no solo eleva las temperaturas promedio, sino que altera la humedad y otros factores meteorológicos. Estos cambios elevan drásticamente el estrés térmico, poniendo en jaque tanto la salud pública como la viabilidad de las grandes justas deportivas.
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