
Internacional, 9 de junio de 2026.- El estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo, ha registrado un flujo clandestino de crudo durante los últimos meses, lo que ha ayudado a mitigar el impacto de la crisis en el suministro global derivada del conflicto con Irán. Expertos y análisis recientes señalan que, pese a un bloqueo naval y una reducción considerable del tráfico visible, una cantidad significativa de petróleo sigue transitando por esta vía.
Flujos clandestinos y bloqueo naval
Desde el inicio del conflicto, el tráfico en el estrecho se ha reducido a cerca del 15 % de los niveles previos a la guerra, según estimaciones de JPMorgan. Sin embargo, la calma relativa en los precios del petróleo ha llevado a especialistas a investigar la existencia de flujos clandestinos. Estos serían transportes que evaden la detección apagando sus transpondedores para evitar el bloqueo y el control naval.
JPMorgan calculó que durante las últimas semanas de mayo alrededor de 2,1 millones de barriles diarios habrían circulado a través de estas rutas no oficiales, cifra que representa una porción significativa del tráfico habitual de 15,6 millones de barriles diarios antes del conflicto. Natasha Kaneva, directora de estrategia global de materias primas en JPMorgan, destacó que estos movimientos contribuyen a suavizar la crisis, aunque no la eliminan.
Bob McNally, presidente de Rapidan Energy Group, coincidió en que estos flujos podrían retrasar la escasez de reservas y el aumento abrupto de precios, aunque reconoció que no son suficientes para evitar una caída importante en las existencias petroleras.
Factores adicionales que influyen en el mercado
Además de los flujos clandestinos, se estima que 4,5 millones de barriles diarios salen del golfo Pérsico por vías alternas, como el oleoducto Este-Oeste que conecta Arabia Saudita con el mar Rojo. Por otra parte, la reducción en las importaciones de China, uno de los mayores consumidores de energía, ha contribuido a aliviar la presión en el mercado, al utilizar sus reservas acumuladas.
Jan Stuart, economista de Piper Sandler, señaló que la combinación de estos factores ha permitido que los precios del petróleo Brent se mantengan alrededor de los 93 dólares por barril, lejos de los picos que se temían al inicio del conflicto. Sin embargo, advirtió que las reservas comerciales de crudo están en niveles bajos y que la situación podría agravarse en los próximos meses.
Stuart proyecta que los precios podrían alcanzar un promedio de 130 dólares por barril en verano, lo que impactaría directamente en el costo de la gasolina a nivel global. Según sus cálculos, será necesario un aumento en los precios para incentivar nuevas liberaciones de reservas y fomentar una reducción en el consumo energético mundial.
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