
Internacional, 27 de agosto de 2026.- El secretario general de la ONU, António Guterres, informó que Estados Unidos realizará “muy pronto” un pago de 725 millones de dólares para reducir parte de su deuda con Naciones Unidas. Este anuncio ocurre en un contexto de grave crisis financiera que afecta al organismo internacional.
Guterres detalló que el monto corresponde a las contribuciones de Estados Unidos al presupuesto ordinario de la ONU. Además, se suman otros 125 millones de dólares destinados a operaciones de paz en Haití y la República Democrática del Congo. Estas cifras fueron notificadas recientemente por el Departamento de Estado estadounidense al Congreso.
El pago representaría el mayor desembolso realizado por la administración de Donald Trump desde que exigió reformas profundas en la ONU y condicionó su respaldo a dichos cambios. Sin embargo, hasta el momento Washington no ha confirmado la transferencia, señalando que los pagos dependen de que la ONU continúe con sus procesos de reforma.
Estados Unidos acumula una deuda aproximada de cinco mil millones de dólares con Naciones Unidas. De esta cifra, más de dos mil millones corresponden al presupuesto ordinario y cerca de tres mil millones a operaciones de mantenimiento de la paz. Esta situación ha generado una crisis de liquidez que amenaza la capacidad operativa del organismo.
Impacto de la deuda en la ONU
La falta de pagos oportunos afecta la estabilidad financiera de la ONU y pone en riesgo sus actividades globales. Estados Unidos es el principal contribuyente, superando a China, pero la administración Trump suspendió pagos en 2025 y redujo el financiamiento voluntario a varias agencias del organismo.
António Guterres ha advertido en diversas ocasiones que la crisis financiera limita la capacidad de la ONU para cumplir con sus responsabilidades internacionales. El pago próximo de Estados Unidos podría aliviar parcialmente esta situación y permitir la continuidad de operaciones clave.
Perspectivas y reformas pendientes
El desembolso está condicionado a que la ONU avance en las reformas solicitadas por Estados Unidos. Estas incluyen cambios en la estructura y funcionamiento del organismo para mejorar su eficiencia y transparencia. La evolución de este proceso será determinante para futuros pagos y la relación entre Washington y la ONU.
De esta forma, el pago anunciado representa un paso importante en la resolución de la crisis financiera, aunque la deuda total y las reformas pendientes mantienen la incertidumbre sobre la estabilidad a largo plazo del organismo.
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