
Madrid, España, 4 de agosto de 2026.- El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, afirmó que el espacio Schengen no se vio comprometido durante la crisis migratoria ocurrida en el enclave de Ceuta la semana pasada. La declaración se dio tras una reunión extraordinaria de ministros de Interior de la Unión Europea para analizar la situación.
Grande-Marlaska explicó que al menos 72 mil migrantes entraron de forma irregular en Ceuta, de los cuales 70 mil ya fueron devueltos a Marruecos. Estas cifras superan las estimaciones iniciales que hablaban de 50 mil entradas ilegales. El funcionario destacó que el espacio Schengen nunca estuvo en peligro ni siquiera en un mínimo grado durante esta crisis.
La crisis en Ceuta generó tensiones diplomáticas entre España y varios países europeos, especialmente Italia, que criticaron la gestión española de las fronteras. Sin embargo, durante la reunión por videoconferencia, España solicitó solidaridad a los demás estados miembros y calificó el debate como constructivo.
Contexto y respuesta europea ante la crisis migratoria
La llegada masiva de migrantes a Ceuta puso a prueba la política migratoria europea y la libre circulación dentro del espacio Schengen. Algunos países, como Italia y Dinamarca, propusieron suspender a España del área Schengen, pero otros ministros coincidieron en que el problema no era el espacio Schengen sino la gestión conjunta de la migración.
Laurent Nunez, ministro del Interior de Francia, afirmó que el espacio Schengen es parte de la solución y no del problema en esta crisis. España, por su parte, mantiene una política migratoria abierta y recientemente lanzó un plan de regularización que ha recibido casi 1.2 millones de solicitudes, mayoritariamente de migrantes latinoamericanos.
Impacto y próximos pasos en la gestión migratoria
La crisis en Ceuta ha aumentado la presión sobre el gobierno español, que defiende un enfoque humanitario frente al endurecimiento migratorio en otros países europeos. La devolución rápida de migrantes a Marruecos y la coordinación con la UE son pasos clave para contener la situación.
El seguimiento de esta crisis incluye la búsqueda de mayor cooperación europea y el fortalecimiento de los mecanismos para gestionar flujos migratorios irregulares sin poner en riesgo la integridad del espacio Schengen.
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