
Ceuta, España, 2 de agosto de 2026.- España instaló una barrera flotante de 500 metros en la frontera marítima con Marruecos tras la llegada masiva de migrantes a Ceuta, que dejó al menos 67 muertos y generó alarma en la Unión Europea.
Las autoridades españolas informaron que la oleada migratoria comenzó el jueves 30 de julio, cuando alrededor de 60,000 personas cruzaron por tierra y mar hacia Ceuta, uno de los pocos territorios europeos con frontera directa en África. Más de 48,000 migrantes fueron devueltos a Marruecos en las siguientes 48 horas.
La Policía de la Guardia Civil inició la instalación de la barrera flotante en el rompeolas de Tarajal, un punto clave para los cruces irregulares. Esta estructura neumática se eleva entre 30 y 70 centímetros sobre el agua y se extiende un metro bajo la superficie, con un canal para permitir el paso de embarcaciones oficiales.
Barrera flotante en Ceuta para controlar migración irregular
El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, señaló que la crisis aún no termina, aunque los cruces nocturnos se redujeron casi a cero. Además, advirtió que los despliegues policiales y militares se mantendrán mientras sea necesario para garantizar el orden.
Grande-Marlaska atribuyó la crisis a redes de tráfico de personas que explotan a migrantes vulnerables y difunden información errónea sobre una reciente sentencia del Tribunal Supremo español que limita las devoluciones sumarias en el mar sin barreras físicas.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, criticó la suspensión temporal de los acuerdos Schengen por parte de Italia, calificándola de reacción ilegal y polarizadora en un contexto internacional complejo.
Impacto y medidas tras la crisis migratoria en Ceuta
Las autoridades españolas han recuperado al menos 67 cadáveres en el lado español de la frontera, víctimas de ahogamientos y aplastamientos durante el intento de ingreso. Madrid aclaró que quienes entraron irregularmente no podrán continuar hacia la España peninsular ni otros países Schengen.
El Ministerio de Asuntos Exteriores informó que los viajeros que salen de Ceuta por mar o aire son sometidos a controles policiales estrictos, reforzando el control fronterizo tras la crisis.
España mantiene un programa para regularizar a más de medio millón de migrantes indocumentados, pero negó que esta política haya incentivado la avalancha reciente, pues los solicitantes deben cumplir requisitos de residencia previos.
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