
Internacional, 30 de octubre de 2026.- El equipo del expresidente Donald Trump ha intensificado sus acusaciones de fraude electoral en Estados Unidos, en medio de la preparación para las elecciones intermedias de noviembre. Funcionarios federales y legisladores demócratas advierten que estas denuncias infundadas podrían generar desconfianza y presiones legales sobre los resultados electorales.
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, ha señalado que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) detectó más de 250 mil personas no ciudadanas registradas para votar en varios estados, aunque estas cifras han sido cuestionadas incluso por funcionarios republicanos. Mullin también ha alertado sobre vulnerabilidades en las máquinas de votación, aunque sin confirmar fraude específico.
El DHS ha presentado demandas para separar votos de personas presuntamente no ciudadanas, como en California, pero jueces federales han rechazado estas solicitudes. Además, Mullin advirtió que funcionarios electorales podrían enfrentar sanciones si no garantizan la seguridad electoral.
Por su parte, Harmeet Dhillon, secretaria adjunta de Justicia, ha promovido una campaña de observación electoral con más de mil observadores federales para supervisar las elecciones. Dhillon ha acusado a funcionarios locales de facilitar el fraude y ha amenazado con acciones legales contra quienes no protejan la integridad del voto.
El director del FBI, Kash Patel, ha respaldado las investigaciones sobre supuestas irregularidades en las elecciones de 2020 y ha prometido arrestos relacionados con fraude electoral, aunque sin detallar los casos. Legisladores demócratas temen que agentes federales puedan desplegarse en centros de votación, lo que consideran una posible intimidación.
Acusaciones y contexto electoral
John Solomon, presidente del grupo de trabajo sobre transparencia de la Casa Blanca, ha difundido documentos que sugieren vulnerabilidades en el sistema electoral, pero reconoce que no hay pruebas concluyentes de fraude generalizado. Mientras tanto, Trump continúa afirmando sin evidencia que las elecciones están amañadas y ha instado a sus seguidores a vigilar los comicios.
Impacto y posibles consecuencias en noviembre
Las denuncias y acciones legales impulsadas por el equipo de Trump podrían provocar disputas legales y desconfianza en los resultados electorales. Expertos y funcionarios electorales se preparan para posibles impugnaciones y revisiones judiciales que podrían extenderse tras el cierre de las urnas. La tensión política y judicial recuerda las controversias que siguieron a las elecciones de 2020.
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