
En el bullicioso distrito de Tsukishima, en Japón, una escena detiene el tráfico y las prisas de los transeúntes todos los días. Se trata de Hisao Mitani y su tortuga, una impresionante tortuga africana de espolones (Geochelone sulcata) que lo acompaña fielmente en sus caminatas. Con 26 años de edad, este ejemplar no es solo una mascota, sino una celebridad local que ha crecido junto a su dueño, transformando un simple paseo en un desfile de paciencia y cariño que cautiva a propios y extraños.
La relación entre Hisao Mitani y su tortuga, llamada Bon-chan, comenzó cuando el reptil era apenas un pequeño animal que cabía en la palma de una mano. Con el paso de las décadas, Bon-chan alcanzó un peso que supera los 70 kilogramos, lo que requiere que Mitani adapte su ritmo de vida a la lentitud natural de su compañero. Estos paseos pueden durar varias horas, ya que la tortuga se detiene a explorar el entorno, demostrando una conexión única entre el humano y el animal.
Un símbolo de paciencia en Tsukishima
El vecindario de Tsukishima ha adoptado a esta pareja como un símbolo de paz y perseverancia. Ver a Hisao Mitani y su tortuga caminar por las aceras se ha convertido en una rutina terapéutica para los vecinos, quienes a menudo se acercan para acariciar el duro caparazón de Bon-chan. Mitani, quien es director de una funeraria, asegura que la presencia de su mascota le ayuda a mantener la calma y a apreciar los pequeños detalles de la vida que normalmente pasan desapercibidos por la velocidad de la ciudad.
A menudo, la vestimenta de Bon-chan es otro punto de atracción, ya que en los días más frescos, Mitani le coloca abrigos o sombreros diseñados a medida. La caminata de Hisao Mitani y su tortuga no tiene un destino fijo; el objetivo es simplemente disfrutar del aire libre y permitir que el animal se ejercite. Esta dedicación ha hecho que la historia de ambos se vuelva viral en múltiples ocasiones, traspasando las fronteras de Japón como un ejemplo de tenencia responsable de mascotas exóticas.
Cuidados de una tortuga gigante en la ciudad
Mantener a un animal de este tamaño en un entorno urbano como Tokio no es tarea sencilla. Hisao Mitani y su tortuga comparten un espacio adaptado en su hogar, donde el reptil tiene libertad de movimiento. Mitani debe estar atento a la dieta de Bon-chan, compuesta principalmente de vegetales frescos, y asegurar que el clima sea el adecuado para un animal originario de climas cálidos. La paciencia es la clave, ya que una tortuga de esta especie puede vivir hasta 100 años o más.













