
Houston, Estados Unidos, 14 de septiembre de 2026.- Estados Unidos inició este lunes en Houston una serie de reuniones del G20 enfocadas en la “abundancia energética”, con la novedad de contar con Venezuela como invitada, en un contexto marcado por la guerra iniciada por Donald Trump contra Irán que ha alterado el mercado mundial de combustibles.
Reuniones del G20 y la inclusión de Venezuela
Las sesiones, que se extenderán hasta el miércoles, reúnen a delegaciones de las principales economías globales, incluyendo China, India, Japón y Alemania, así como a grandes productores petroleros como Canadá y Arabia Saudita. La invitación a Venezuela se da tras la captura de Nicolás Maduro y el acercamiento diplomático entre Washington y Caracas, con el respaldo de la presidenta interina Delcy Rodríguez.
Doug Burgum, secretario estadounidense del Interior, destacó en entrevista con Fox Business que el objetivo es trasladar el centro geopolítico del petróleo desde Oriente Medio hacia el hemisferio occidental, en medio de las incertidumbres generadas por las perturbaciones en la región de Medio Oriente.
Contexto geopolítico y energético
El presidente Donald Trump anunció un acuerdo petrolero con Venezuela que incluye una participación estadounidense del 35% en North American Blue Energy Partners, además del derecho de Estados Unidos a comprar el 20% de la producción de crudo de los yacimientos venezolanos involucrados, a precio de costo. Este movimiento busca aumentar la producción y refinación, en contraste con las políticas de cierre de producción durante la administración de Joe Biden.
La presencia rusa también es destacada, con funcionarios como el ministro de Finanzas Antón Siluánov, cuya participación inesperada causó revuelo en una reunión previa del G20. Esta inclusión genera críticas de aliados europeos de Ucrania, quienes desaprueban la invitación a Rusia en medio del conflicto bélico con Ucrania.
Las reuniones ocurren en un momento en que los precios del gas y petróleo se han incrementado debido a la guerra abierta en Oriente Medio, complicando el abastecimiento energético en Europa. Estados Unidos e Israel atacaron a Irán en febrero, lo que ha impactado drásticamente el suministro global. En Estados Unidos, el precio del diésel alcanzó un récord histórico, con un promedio actual de 6.2 dólares por galón, según la Asociación Estadounidense del Automóvil.
La guerra y sus consecuencias políticas también afectan el panorama electoral estadounidense, con temores de una derrota para el Partido Republicano en las elecciones legislativas de noviembre. Trump ha acusado a Irán de prolongar el conflicto para perjudicarlo políticamente y ha señalado al presidente ucraniano Volodimir Zelenski de provocar escasez de diésel mediante ataques a refinerías rusas.
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