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Internacional, 2 de junio de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que obliga a las principales empresas desarrolladoras de inteligencia artificial a compartir sus modelos más avanzados con el gobierno federal antes de su lanzamiento público.
La medida establece un marco voluntario para que compañías como OpenAI, Google y Anthropic otorguen acceso a sus sistemas más potentes hasta 30 días antes de su liberación. Este plazo representa un punto medio entre la propuesta inicial del gobierno, que contemplaba 90 días, y la petición de las empresas tecnológicas, que buscaban reducirlo a 14 días.
La orden surge tras la controversia generada por el modelo Mythos de Anthropic, que no fue liberado debido a su capacidad para revelar vulnerabilidades en infraestructuras críticas, incluyendo bancos, hospitales y organismos gubernamentales.
El texto también instruye al Departamento del Tesoro, a la Agencia de Seguridad Nacional y a la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA) a crear un centro de coordinación de ciberseguridad enfocado en inteligencia artificial. Este organismo colaborará de forma voluntaria con la industria y operadores de infraestructuras críticas para detectar vulnerabilidades de software y priorizar correcciones.
Durante las semanas previas a la firma, la Casa Blanca enfrentó incertidumbre sobre la regulación. Según reportes de medios como Politico, David Sacks, inversionista designado como zar de IA y criptomonedas, advirtió que una regulación excesiva podría frenar la innovación y debilitar la posición de Estados Unidos frente a China.
En la red social X, Sacks afirmó que “la regulación innecesaria es la mayor amenaza para la innovación en Estados Unidos” y destacó la importancia de eliminar obstáculos burocráticos para mantener la competitividad tecnológica.
Impacto en la industria y seguridad nacional
Esta orden ejecutiva representa un esfuerzo por equilibrar la innovación tecnológica con la seguridad nacional. Al exigir acceso anticipado a modelos avanzados de IA, el gobierno busca prevenir riesgos potenciales que puedan afectar infraestructuras sensibles o la privacidad ciudadana.
Colaboración entre sector público y privado
El centro de coordinación de ciberseguridad de IA funcionará como un punto de enlace entre el gobierno y las empresas tecnológicas, fomentando una vigilancia activa sobre posibles vulnerabilidades. Esta colaboración voluntaria es clave para anticipar amenazas y fortalecer la protección de sistemas críticos.
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