
Internacional, 13 de julio de 2026.- El diagnóstico del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en niños requiere un enfoque ético y multidisciplinario que evite etiquetas prematuras y promueva una mejor comprensión de esta condición del neurodesarrollo.
Especialistas en neurociencia y desarrollo infantil han señalado que la autorregulación cerebral es el aspecto central afectado en el TDAH. Sandra Schaffer, directora del Centro Psicoaprende, explicó que el trastorno dificulta la gestión de la energía atencional, lo que provoca fenómenos como el hiperfoco, donde el menor se concentra intensamente en actividades de interés, pero se frustra cuando las tareas no le resultan motivadoras.
Las conductas comunes, como la pérdida de útiles escolares, el olvido de tareas o respuestas impulsivas en exámenes, suelen interpretarse erróneamente como falta de esfuerzo. Sin embargo, estas manifestaciones reflejan dificultades en la organización y la memoria de trabajo, no desinterés.
Los especialistas recomiendan aprovechar periodos vacacionales para observar la conducta del niño fuera del entorno escolar, ya que en el hogar pueden evidenciarse problemas para seguir instrucciones complejas o mantener la atención en actividades cotidianas.
El diagnóstico del TDAH es clínico y debe sustentarse en tres ejes fundamentales: médico, pedagógico y neuropsicológico. El primero implica la evaluación por neuropediatras o paidopsiquiatras mediante la historia clínica del desarrollo. El segundo evalúa la adaptación social en la escuela, y el tercero mide funciones ejecutivas con pruebas estandarizadas.
Este enfoque integral facilita intervenciones como el neurofeedback, un entrenamiento cerebral que busca mejorar la autorregulación sin recurrir inicialmente a medicamentos. Además, permite identificar fortalezas en el menor, como la creatividad y la flexibilidad cognitiva, para favorecer su desarrollo en ambientes adecuados.
Importancia de un diagnóstico riguroso
La ausencia de protocolos claros en las escuelas puede derivar en diagnósticos superficiales basados en observaciones empíricas o cuestionarios poco profundos. Por ello, Schaffer advierte sobre el riesgo de emitir juicios sin un análisis profesional que considere la complejidad del trastorno.
Impacto en la educación y la familia
El TDAH afecta no solo el rendimiento académico, sino también la dinámica familiar, debido a la necesidad de supervisión constante y la dificultad para manejar la frustración y las explosiones emocionales, que tienen un origen neurológico y no son consecuencia directa de la crianza.
De esta forma, un diagnóstico ético y fundamentado contribuye a evitar estigmas y a implementar estrategias que acompañen el desarrollo integral del niño.
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