
Internacional, 5 de agosto de 2026.- Las autoridades colombianas desactivaron un autobús bomba en la vía Panamericana, cerca de Cali, en el departamento del Cauca. La operación se realizó el miércoles, dos días antes de la investidura presidencial de Abelardo de la Espriella, quien asumirá el cargo en esa ciudad.
La Policía informó que la llamada “Operación Prometeo” permitió interceptar un vehículo acondicionado con 420 kilogramos de nitrato de amonio distribuidos en siete cilindros. Este autobús estaba preparado para atacar instalaciones militares y policiales en Cali, según el comunicado oficial.
El ataque fue atribuido al Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las FARC, bajo la orden de alias Iván Mordisco, considerado el criminal más buscado de Colombia y líder del Bloque Occidental Jacobo Arenas. El objetivo era sabotear el acto de posesión y demostrar “vigencia militar” durante la ceremonia.
Seguridad reforzada para investidura presidencial
La investidura de Abelardo de la Espriella se realizará en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali. Más de 11 mil miembros de las Fuerzas Militares y la Policía garantizarán la seguridad del evento, que contará con la presencia de varios mandatarios internacionales, entre ellos el rey Felipe VI de España y presidentes de países latinoamericanos.
De la Espriella ha señalado que su gobierno buscará retomar la soberanía en materia de seguridad ciudadana, criticando la gestión del presidente saliente Gustavo Petro, a quien acusa de haber cedido territorio a narcoterroristas. La elección de Cali para la ceremonia responde a la importancia estratégica de la región, afectada por décadas de violencia guerrillera y narcotráfico.
Contexto y repercusiones del atentado frustrado
La desactivación del autobús bomba refleja la persistente amenaza que enfrentan las autoridades colombianas en zonas con presencia de grupos armados ilegales. La operación exitosa evita un ataque que podría haber causado daños significativos en un momento clave para la estabilidad política del país.
El Senado y la Cámara de Representantes aprobaron el traslado de la investidura a Cali, reforzando el mensaje de apoyo a las fuerzas de seguridad. La acción policial demuestra la vigilancia activa ante posibles atentados que buscan desestabilizar el proceso democrático en Colombia.
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