
Derechohabientes denuncian falta de medicamentos, entregas incompletas, largas esperas y obstáculos para documentar las carencias. Un caso ocurrido días después del Segundo Informe de Gobierno vuelve a poner en duda qué tan lejos está el discurso oficial de la realidad que viven los pacientes.

Cancún, Quintana Roo. 7 septiembre 2026 — Mientras el Gobierno Federal asegura que trabaja para garantizar el abasto oportuno de medicamentos e insumos médicos, derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Quintana Roo denuncian una realidad distinta: medicamentos que no están disponibles, recetas que no pueden surtirse completamente, largas filas en las farmacias y pacientes que terminan buscando por su cuenta los fármacos que necesitan.
El contraste adquiere especial relevancia después del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, presentado el pasado 1 de septiembre.
Durante su mensaje, la presidenta aseguró que su administración está atendiendo el abasto oportuno de medicamentos mediante compras consolidadas y el programa “Rutas de la Salud”, a través del cual, según informó, se han distribuido 2 mil millones de piezas en las unidades médicas y hospitales del sistema IMSS-Bienestar. Incluso afirmó: “Ningún hospital que atiende cáncer carece de medicamentos.”
Sin embargo, apenas unos días después, derechohabientes consultados en Quintana Roo describen problemas que contradicen, al menos en su experiencia cotidiana, la imagen de un sistema plenamente abastecido.
Cuando el medicamento no está, tampoco aparece en la receta
Uno de los casos documentados por este medio involucra a un derechohabiente que utiliza dapagliflozina desde hace más de dos años.
Durante una consulta de medicina familiar realizada el 5 de septiembre de 2026, el médico le informó que el sistema no le permitía incorporar la dapagliflozina a la receta debido a que el medicamento no se encontraba disponible en farmacia.
La explicación del médico plantea una pregunta que el IMSS deberá responder:
¿Qué ocurre administrativamente cuando un médico considera necesario un medicamento, pero la farmacia institucional no cuenta con él?
El punto no es solamente si existe o no una caja disponible.
La preocupación es que, de acuerdo con el testimonio obtenido, el propio sistema utilizado para elaborar la receta impediría registrar el medicamento cuando no existe disponibilidad.
De confirmarse que este procedimiento es generalizado, habría que conocer cuál es el mecanismo mediante el cual queda asentado que un paciente requiere un medicamento que el Instituto no pudo proporcionar.
Porque una cosa es que un medicamento esté temporalmente agotado y otra muy distinta es que la falta de existencia termine impidiendo que la necesidad del paciente quede documentada en la receta.
Este medio no afirma que exista una instrucción institucional para ocultar el desabasto. Lo que sí resulta pertinente es preguntar al IMSS cómo funciona su sistema de prescripción y qué procedimiento debe seguir un médico cuando un medicamento necesario para un paciente no está disponible.
Derechohabientes reportan medicamentos que no llegan
A este caso se suman testimonios de otros usuarios.
Uno de ellos, cuya entrevista fue registrada por este medio, refiere haber acudido por medicamentos que necesitaba para continuar con su tratamiento y haber recibido como respuesta que no había existencia, por lo que tendría que regresar posteriormente.
Entre los medicamentos mencionados por derechohabientes se encuentran dapagliflozina y epinastina, aunque será responsabilidad del IMSS precisar cuáles de estas claves presentan actualmente problemas de disponibilidad, en qué unidades y durante cuánto tiempo.
También se han reportado casos en los que los usuarios reciben solamente una parte de la cantidad que necesitan, bajo el argumento de que el medicamento es limitado.
Para un paciente que tiene una prescripción permanente, recibir una cantidad insuficiente significa eventualmente tener que regresar a la institución, esperar nuevamente en farmacia o, en algunos casos, comprar de su propio bolsillo las dosis que no le fueron entregadas.
Filas de hasta horas para conseguir medicamentos

El problema no termina cuando el derechohabiente consigue una receta.
Usuarios consultados señalan que las filas en las farmacias pueden prolongarse durante horas, particularmente en determinados horarios y fines de semana.
La explicación que han recibido algunos pacientes apunta a la insuficiencia de personal frente al volumen de personas que requieren surtir sus recetas.
El resultado es una cadena de obstáculos: primero conseguir la consulta, después obtener la receta y finalmente enfrentar una espera que puede convertirse en varias horas para recibir los medicamentos.

La situación resulta especialmente complicada para personas adultas mayores, pacientes con enfermedades crónicas o quienes tienen que trasladarse desde otros municipios.
Cuando documentar también se convierte en un problema
Otro aspecto de esta investigación surgió cuando este medio comenzó a documentar las condiciones dentro de una unidad del IMSS.
Durante el registro mediante fotografías y video, personal de seguridad contratado por la institución se acercó para solicitar que dejara de realizarse la grabación.
Posteriormente fueron requeridos elementos policiales.
De acuerdo con lo ocurrido y documentado por este medio, inicialmente hubo un intento de intimidación para detener el registro. Sin embargo, después de explicar que las imágenes tenían como finalidad documentar las condiciones relacionadas con la atención y la disponibilidad de medicamentos, los elementos policiales se retiraron sin que se concretara una detención.
La pregunta que queda abierta es sencilla:
Si el servicio funciona correctamente y existe abasto suficiente, ¿por qué documentar las condiciones de atención tendría que convertirse en un problema?
El IMSS deberá precisar cuáles son sus reglas respecto a la toma de fotografías y video dentro de sus instalaciones y si su personal de seguridad tiene instrucciones específicas para impedir este tipo de registros.
Un caso todavía más delicado: una presunta detención de 48 horas
Dentro de esta investigación surgió además el testimonio de otro derechohabiente que asegura haber sido detenido por elementos de la Guardia Nacional y permanecer bajo custodia durante aproximadamente 48 horas.
Este caso debe tratarse con especial cuidado.
El testimonio, por sí mismo, no permite establecer que la detención haya sido ilegal ni determinar cuál fue el motivo jurídico de la intervención.
Por ello, resulta indispensable conocer la versión de la Guardia Nacional y, en su caso, de las autoridades ministeriales correspondientes.
Las preguntas son concretas:
¿La persona fue efectivamente detenida? ¿Cuándo y dónde ocurrió? ¿Cuál fue el motivo? ¿Qué autoridad ordenó la intervención? ¿Existió puesta a disposición ante el Ministerio Público? ¿Cuál fue el fundamento legal? ¿Cuánto tiempo permaneció bajo custodia y por qué?
Si la detención estuvo relacionada con los hechos ocurridos dentro de la unidad médica, la explicación de las autoridades adquiere todavía mayor relevancia.
Pero si se trató de un hecho independiente, también debe quedar claramente establecido para evitar relacionar acontecimientos que jurídicamente podrían no tener conexión.
El contraste con el discurso oficial
La discusión adquiere especial relevancia porque el Gobierno Federal ha presentado el abasto de medicamentos como uno de los objetivos centrales de su política de salud.
En Quintana Roo, por ejemplo, el Gobierno estatal informó a finales de agosto que la estrategia “Ruta de la Salud” buscaba reforzar la distribución de medicamentos e insumos en 13 hospitales, 171 centros de salud y tres UNEMES del sistema IMSS-Bienestar.
Además, información publicada el 4 de septiembre reportó un indicador cercano al 90 por ciento de surtimiento de recetas en instituciones de seguridad social de la entidad.
Pero un indicador general no necesariamente significa que cada paciente obtenga el medicamento que necesita, en la cantidad requerida y en el momento indicado.
Ese es precisamente el punto que esta investigación pretende poner sobre la mesa.
¿Qué ocurre con el 10 por ciento que no se surte?
¿Y qué ocurre con los pacientes cuyo medicamento aparece como necesario en su tratamiento, pero no está disponible en la farmacia?
Las preguntas que el IMSS debe responder
A partir de los testimonios recabados y de la experiencia documentada por este medio, el IMSS en Quintana Roo debería aclarar:
1. ¿Existe actualmente desabasto de dapagliflozina o epinastina en alguna de sus unidades?
2. ¿En qué clínicas y hospitales se registra actualmente falta de estos medicamentos?
3. ¿Puede un médico registrar en una receta un medicamento que no está disponible en farmacia?
4. ¿El sistema informático impide capturar determinados medicamentos cuando no existe disponibilidad?
5. Si un medicamento no está disponible, ¿cómo queda registrada la necesidad del paciente?
6. ¿Existe un mecanismo para entregar posteriormente el medicamento faltante sin obligar al paciente a iniciar nuevamente todo el proceso?
7. ¿Existe alguna instrucción para limitar la cantidad de cajas entregadas cuando existe disponibilidad parcial?
8. ¿Cuál es el tiempo promedio de espera en las farmacias de las unidades con mayor demanda?
9. ¿Cuántos trabajadores atienden las farmacias durante los fines de semana?
10. ¿Qué protocolo tiene el personal de seguridad cuando un derechohabiente intenta documentar mediante fotografías o video las condiciones de atención?
Y, respecto al caso de la presunta detención:
¿Tuvo conocimiento el IMSS de la intervención de elementos de la Guardia Nacional? ¿Solicitó su presencia? ¿Existe algún reporte o registro relacionado con ese hecho?
Entre las cifras y la realidad del paciente
El Gobierno Federal puede presentar cifras nacionales de abasto. Las instituciones pueden mostrar porcentajes de recetas surtidas. Los gobiernos pueden informar sobre nuevas rutas de distribución.
Pero para el paciente que llega a una farmacia y escucha “no hay”, el porcentaje deja de ser una estadística.
Se convierte en un problema concreto.
Para quien necesita un medicamento diariamente, una receta incompleta no representa solamente un trámite pendiente.
Puede significar interrumpir un tratamiento, gastar dinero que no tenía contemplado o regresar nuevamente a una institución donde ya esperó durante horas.
Por eso, la pregunta de fondo no es solamente si existe abasto en términos estadísticos.
La pregunta es si el medicamento que necesita un derechohabiente está disponible, puede ser recetado, puede ser surtido y puede llegar a sus manos cuando lo necesita.
Esta investigación queda abierta a la respuesta de las autoridades.
Porque si el Gobierno Federal asegura que el problema del desabasto está siendo atendido, los derechohabientes de Quintana Roo tienen derecho a saber por qué algunos de ellos siguen escuchando que no hay medicamento.
Ola Noticias continuará documentando los testimonios y solicitando las versiones oficiales correspondientes.
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