
Internacional, 22 de junio de 2026.- En Japón, los delitos de “upskirting” o fotografía furtiva bajo la falda, han persistido durante años, pero recientemente se ha detectado un aumento preocupante en la participación de menores como infractores. Expertos y autoridades señalan que esta tendencia refleja vacíos legales y el impacto del acceso temprano a dispositivos digitales.
El caso de Ayaka, una niña que fue víctima de este delito a los seis años por parte de su profesor de natación, ilustra la gravedad del problema. El hombre tomó y compartió imágenes ilícitas en grupos de Telegram dedicados a la distribución de este tipo de material. La Policía detectó el caso y condenó al agresor a cuatro años de prisión.
Las cifras oficiales muestran que en 2025 se registraron 9,237 detenciones por delitos de voyerismo en Japón, la cifra más alta hasta la fecha. Parte del aumento se atribuye a la entrada en vigor de una nueva ley nacional contra el voyerismo fotográfico en 2023, que amplió el alcance de las conductas tipificadas como delito.
Sin embargo, lo que destaca es el crecimiento en casos donde los infractores son menores de edad. En 2024, las denuncias que involucraban a niños se multiplicaron casi por seis respecto al año anterior y continuaron en aumento en 2025. La experta en ciberseguridad Sumire Nagamori advirtió a CNN que estos delitos ocurren incluso en escuelas, con compañeros de clase como agresores potenciales.
En plataformas como Telegram y Discord, se detectan grupos que difunden material de abuso sexual infantil, algunos con acceso pagado. Telegram reportó la eliminación de más de 260,000 grupos relacionados con contenido nocivo en 2026, pero la problemática persiste.
Los especialistas señalan que el acceso temprano a teléfonos inteligentes sin formación ética o en alfabetización digital facilita conductas imitativas entre jóvenes. En clínicas especializadas, como la del psicoterapeuta Daisuke Nakamura, se observa un aumento de pacientes menores de edad condenados por voyerismo, algunos incluso de nivel primaria.
Vacíos legales y medidas en Japón
La legislación vigente, basada en la Ley de Pornografía Infantil, presenta limitaciones, pues solo sanciona cuando los genitales del menor son visibles. Esto deja fuera ciertos contenidos relacionados con abuso sexual digital, lo que puede derivar en penas más leves para los infractores.
Japón ha implementado un registro de agresores sexuales accesible para empleadores en sectores con contacto infantil, pero no para el público general, a diferencia de otros países como Estados Unidos.
Testimonios y prevención
Kimura, un joven de 19 años que aceptó hablar con CNN, relató que su interés por el “upskirting” comenzó a los 15 años tras consumir pornografía que mostraba estas conductas. Cometió múltiples delitos hasta ser detenido. Actualmente participa en programas de prevención y reeducación.
El padre de Ayaka expresó su preocupación por la permanencia de las imágenes en línea y la dificultad para proteger a los niños de estos delitos. La situación plantea un desafío para la sociedad japonesa en cuanto a la protección infantil y la adaptación de leyes frente al avance tecnológico.
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