Ciudad de México, 12 de julio de 2026.- El debate sobre el uso de símbolos religiosos en la política mexicana volvió a estallar en las plataformas digitales. Los usuarios revivieron y viralizaron el polémico video de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. La grabación desató duras críticas debido al evidente fin político del acto y al error de la mandataria al realizar un ritual católico básico.
Los sectores opositores y diversos analistas señalaron que la visita al emblemático recinto del Tepeyac no fue un acto de fe personal. Por el contrario, la acusaron de montar una estrategia electoral calculada para proyectar cercanía con el pueblo creyente. Para sus detractores, utilizar el espacio sagrado más importante de México con objetivos políticos representa una falta de respeto a la convicción religiosa de millones de ciudadanos.
La polémica persignación que encendió las redes
El descontento de los críticos aumentó debido a un detalle visual que se volvió viral. Al intentar persignarse ante las cámaras, la entonces candidata omitió por completo la forma tradicional del rito católico. En lugar de llevar la mano a la frente, al pecho y a los hombros, realizó el movimiento primero hacia el pecho y luego directamente hacia el ombligo.
Este tropiezo alimentó los cuestionamientos sobre su autenticidad. Sus adversarios la califican como una atea convencida que recurre a la fe popular sólo cuando le conviene políticamente.
Es tan grande la caída de Claudia Sheinbaum en las encuestas, que tuvo que ir a la Basílica de Guadalupe para tratar de allegarse la simpatía de los católicos.
Contexto del video: El clip original se grabó en febrero de 2024, en plena campaña por la presidencia, donde la visita buscaba mitigar los ataques de la oposición sobre su postura ante la iglesia.
Situación actual: Aunque el video se difunde en internet como si fuera un evento de ayer, la mandataria se encuentra en una gira por Zacatecas entregando apoyos sociales.
Fines Políticos: Los críticos insisten en que el error al persignarse demuestra que Sheinbaum no conoce ni practica la fe que intentó proyectar en el Tepeyac, evidenciando un uso meramente utilitario de la religión en la búsqueda del poder.
Ni al caso, Sheinbaum no se sabe persignar porque es judía y no tiene porque saberlo. Pero lo nefasto es que lo intenta por propaganda no por convicción religiosa. https://t.co/AAPJTGwvZP