
Quintana Roo, 29 de agosto de 2026.- .- La propuesta de prohibir que candidatos a gobernadores o a la presidencia tengan doble nacionalidad ha sido calificada como discriminatoria y contraria a los derechos humanos por Ignacio Alonso Velasco, presidente de la asociación civil “Mexicanos de Corazón”. En entrevista, Alonso Velasco criticó la iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, señalando que esta medida excluye y criminaliza a quienes poseen una segunda nacionalidad.
Críticas a la propuesta y contexto histórico
El presidente de “Mexicanos de Corazón” recordó que la propia mandataria tiene un apellido que refleja un legado familiar con raíces europeas y un historial de migración, lo que, según él, parece ser olvidado en esta propuesta. “Estamos en contra de criminalizar a quienes tengamos una segunda nacionalidad”, afirmó. Además, destacó que no se puede presumir que alguien con doble nacionalidad vaya a traicionar a la patria.
Alonso Velasco también señaló que México ha tenido presidentes sin otra nacionalidad que han defraudado al pueblo y que, al terminar su mandato, emigran al extranjero. Por ello, enfatizó que lo importante no es la nacionalidad, sino promover actos en favor del pueblo y aplicar las normas correspondientes en caso de delitos.
Avances y retrocesos en derechos humanos
La asociación civil que preside logró gestionar reformas en Quintana Roo para que, a partir de 2027, personas naturalizadas puedan contender a cargos en los ayuntamientos, lo que representa un avance en derechos humanos. En contraste, calificó la propuesta de la presidenta como retrógrada, ya que crearía mexicanos “de primera” y “de segunda” basados en su origen nacional, violando el derecho a la igualdad y no discriminación.
Por ahora, Ignacio Alonso Velasco descartó analizar acciones legales contra esta iniciativa, debido a que las decisiones políticas del ejecutivo suelen ser rápidamente avaladas por el Congreso y legislativos estatales. “Veo difícil frenar una iniciativa como esta”, opinó.
Finalmente, recordó que México no es un país de migrantes, sino que expulsa población al extranjero, y que los pocos extranjeros naturalizados que deciden quedarse merecen ser integrados para contribuir a la prosperidad del país, no discriminados.
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