
Ciudad de México, 16 de julio de 2026.- Organizaciones civiles y autoridades en Jalisco alertan sobre nuevas tácticas del crimen organizado para reclutar adolescentes mediante engaños y falsas ofertas de trabajo. Jóvenes de entre 13 y 16 años son los principales blancos de estos grupos, quienes prometen empleos temporales bien remunerados fuera de la ciudad.
Virginia Ponce, integrante del colectivo Manos Buscadoras, explicó a EFE que cada vez más familias reportan la desaparición de hijos en esa franja de edad, quienes son atraídos con promesas difíciles de rechazar para adolescentes vulnerables. Los casos recientes en Guadalajara y Puerto Vallarta evidencian esta tendencia preocupante.
Quienes reclutan a los menores suelen ofrecer trabajos aparentemente sencillos y bien pagados, lo que resulta atractivo para jóvenes que enfrentan limitaciones económicas en sus hogares. “Les están ofreciendo un trabajo donde les ofrecen mucho dinero y uno como padre de familia pues no les puede dar todo”, comentó Ponce, quien busca a su hijo desaparecido desde 2020.
Las autoridades de seguridad en Jalisco, encabezadas por el Secretario Juan Pablo Hernández, reconocen que los adolescentes son contactados no solo por redes sociales o en centrales de autobuses, sino también en plazas comerciales, restaurantes y tiendas. Incluso, el reclutamiento puede provenir del entorno cercano, como amigos o familiares, quienes convencen a los jóvenes de unirse a estas actividades ilícitas.
Del 11 de junio al 11 de julio, la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas de Jalisco ha registrado 165 nuevas cédulas de desaparición, de las cuales 43 corresponden a menores de edad, según el analista Víctor González Romero. Este dato refleja la magnitud del problema y la urgencia de atenderlo.
Jonathan Ávila, coordinador del eje de desaparición del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, señaló que la penetración del crimen organizado en la sociedad jalisciense ha aumentado, especialmente en la zona metropolitana de Guadalajara. Esto se traduce en un mayor nivel de aceptación y convivencia con estos grupos en los barrios, complicando las estrategias de prevención y recuperación.
Modus operandi del reclutamiento
Los jóvenes son atraídos con promesas de empleo que parecen accesibles y bien remuneradas, pero que en realidad esconden actividades ilícitas. El contacto puede darse en espacios públicos concurridos o a través de conocidos cercanos, lo que dificulta la detección temprana por parte de las familias y autoridades.
Impacto social y desafíos
Este fenómeno genera un impacto profundo en las comunidades afectadas, pues no solo involucra la desaparición de menores, sino también la creciente influencia de grupos criminales en la vida cotidiana. La complejidad de la situación exige una respuesta coordinada entre autoridades, organizaciones civiles y sociedad para proteger a los jóvenes y desarticular estas redes de reclutamiento.
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