
11 DE MAYO DEL 2026 – INTERNACIONAL. La situación en el sur de Líbano se ha vuelto crítica tras una nueva serie de bombardeos realizados por las fuerzas israelíes durante la jornada de ayer. Según los informes oficiales, Israel intensificó su ofensiva golpeando más de 20 posiciones que fueron identificadas como puntos estratégicos, incluyendo depósitos de armas y edificios militares. Estas acciones ocurren en un contexto de extrema fragilidad, ya que teóricamente existe un pacto de cese al fuego que entró en vigor el pasado 17 de abril, pero que parece no estar deteniendo las hostilidades en la región.
El Ministerio de Salud libanés denunció que estas nuevas agresiones han dejado un saldo trágico de víctimas civiles y trabajadores de auxilio. En la localidad de Bedias, un fuerte estallido provocó la muerte de una persona y dejó a 13 más heridas, destacando que entre los afectados se encuentran seis menores de edad. Este bombardeo contra la población infantil y civil ha generado una ola de críticas por parte de organismos internacionales que exigen el respeto a las leyes de guerra y la protección de los más vulnerables en medio del conflicto armado.
Impacto en el personal sanitario y la infraestructura
Uno de los puntos más alarmantes de la jornada fue la agresión dirigida contra instalaciones médicas y de rescate. El Centro de Operaciones de Emergencia Sanitaria informó que dos profesionales de la salud perdieron la vida mientras intentaban cumplir con sus labores humanitarias. En la zona de Qalauiya, una sede de atención fue el blanco directo de una acometida que resultó en la muerte de un trabajador y varios heridos más, lo que complica severamente la capacidad de respuesta ante las emergencias que surgen por el ataque a niños y civiles en las aldeas del sur.
Además de las pérdidas humanas, la infraestructura básica de Líbano ha sufrido daños considerables que afectan la vida cotidiana de miles de personas. Una central eléctrica que suministra energía a la importante región de Nabatieh fue atacada, dejando a oscuras a múltiples comunidades cercanas. Las fuerzas militares también ordenaron la evacuación de pueblos como Deir al Zahrani y Jarjouh, lanzando proyectiles apenas unos instantes después de dar los avisos, lo que ha provocado que el asedio que afecta a menores y familias enteras se intensifique sin dar tiempo a un refugio seguro.
Cifras alarmantes y respuesta de la resistencia
Desde que comenzó esta fase de la ofensiva el pasado 2 de marzo, las cifras de víctimas en territorio libanés son devastadoras. El ministerio de salud reporta un total de 2 mil 846 fallecidos, de los cuales más de un centenar eran trabajadores sanitarios que se encontraban en la primera línea de fuego. Por su parte, la organización Hezbollah ha respondido a estas agresiones reivindicando más de 20 ataques contra las tropas que se encuentran desplegadas en el sur del país, asegurando que sus acciones son una respuesta a la agresión israelí contra la infancia y la soberanía de su nación.
El ejército de Israel, por otro lado, defiende sus operaciones argumentando que busca neutralizar a milicianos y reducir la capacidad de ataque de sus adversarios. Sin embargo, la realidad en el terreno muestra que los proyectiles caen en zonas habitadas y centros de servicios básicos, elevando el número de heridos a más de 8 mil personas. La comunidad internacional observa con preocupación cómo la ofensiva que daña a pequeños y personal médico continúa escalando, poniendo en duda la efectividad de cualquier acuerdo diplomático firmado recientemente para traer paz a la frontera.















