
Internacional, 28 de mayo de 2026.- La justicia de Estados Unidos condenó a siete meses de prisión al piloto cubano Luis Raúl González-Pardo Rodríguez por fraude migratorio, en un caso relacionado con el derribo de avionetas en 1996.
El tribunal federal de Jacksonville, Florida, determinó que González-Pardo mintió en su solicitud de residencia permanente en abril de 2025. El piloto, retirado de la Fuerza Aérea Cubana, negó haber recibido entrenamiento militar o haber servido en el ejército, a pesar de haber formado parte de la fuerza aérea entre 1980 y 2009.
Actualmente, González-Pardo cumple prisión preventiva desde hace más de seis meses y deberá sumar diez días adicionales por esta condena. Sin embargo, enfrenta cargos más graves en otro tribunal federal de Florida.
El pasado 20 de mayo, la Fiscalía estadounidense acusó al expiloto de conspirar para matar ciudadanos estadounidenses por su participación en el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996, un incidente que causó la muerte de cuatro tripulantes.
Junto a González-Pardo, también fueron imputados el expresidente cubano Raúl Castro, otros tres pilotos y un oficial de inteligencia. Los cargos contra Castro incluyen conspiración, asesinato y destrucción de aeronaves, marcando la primera vez que un alto dirigente cubano enfrenta estas acusaciones en Estados Unidos.
El 24 de febrero de 1996, cazas MiG cubanos derribaron dos avionetas desarmadas que realizaban labores de rescate de balseros en el mar rumbo a Florida. Un tercer avión, pilotado por José Basulto, líder de la organización, logró escapar. Cuba sostiene que las aeronaves invadieron su espacio aéreo y acusa a Basulto de colaborar con la CIA y participar en acciones paramilitares históricas.
Detalles del caso y acusaciones
La Fiscalía asegura que González-Pardo pilotaba uno de los cazas que persiguieron a la avioneta de Basulto. Por su parte, Raúl Castro, entonces ministro de Defensa, habría autorizado el uso de fuerza letal contra las aeronaves.
Implicaciones legales y contexto histórico
Este caso revive tensiones históricas entre Estados Unidos y Cuba, al poner en el centro la responsabilidad de altos mandos cubanos en un operativo militar que terminó con la muerte de ciudadanos estadounidenses. Las acusaciones legales avanzan en tribunales federales, mientras el proceso judicial continúa.
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