
6 DE ABRIL DEL 2026 – INTERNACIONAL. El presidente de China, Xi Jinping, ha hecho un llamado urgente para acelerar la creación de un nuevo esquema de recursos que garantice la estabilidad del país. Esta decisión surge en un momento delicado, apenas unas semanas después del inicio de un conflicto armado en Medio Oriente que ha sacudido los mercados globales. La intención de Pekín es blindar su economía ante las variaciones de precios y las posibles interrupciones en el suministro internacional, consolidando una estrategia de seguridad energética que sea capaz de resistir cualquier crisis externa.
Para lograr este objetivo, el mandatario subrayó la importancia de combinar diversas fuentes de poder, desde las tradicionales hasta las más modernas. Según informó la cadena estatal CCTV, el plan incluye una expansión “segura y ordenada” de la energía nuclear y un fuerte impulso a la hidroeléctrica. Esta estrategia de seguridad energética busca que el gigante asiático no dependa exclusivamente de las importaciones que pasan por zonas de conflicto, como el estrecho de Ormuz, el cual actualmente se encuentra bajo una fuerte presión diplomática y militar.
El equilibrio entre el carbón y las energías limpias
Un punto clave en el discurso de Xi Jinping fue el reconocimiento del carbón como el pilar fundamental que sostiene actualmente a la nación. Aunque China es el mayor emisor de carbono del mundo, el líder asiático defendió que el uso de este mineral es necesario para mantener la fiabilidad del sistema eléctrico. Sin embargo, aclaró que la estrategia de seguridad energética no abandona las metas ambientales, sino que busca una transición hacia métodos más limpios y eficientes que permitan un desarrollo económico sostenible a largo plazo.
Al mismo tiempo, el presidente destacó que haber apostado por la energía eólica y solar hace años fue una decisión “visionaria”. China ya opera más de la mitad de la capacidad mundial de energía basada en carbón, pero ahora busca que las renovables dejen de ser solo un complemento para convertirse en una base resiliente. Esta estrategia de seguridad energética diversificada es lo que, según los analistas, permite a China absorber mejor los impactos de las subidas en el precio del petróleo en comparación con otras potencias occidentales.
Grandes proyectos en las alturas del Tíbet
Como parte de las acciones concretas de este plan, el gobierno chino ha iniciado proyectos de infraestructura de una escala sin precedentes en regiones estratégicas. Recientemente comenzó la construcción de la que será la presa hidroeléctrica más grande del planeta, ubicada en el extremo oriental de la meseta tibetana. Este proyecto es una pieza maestra dentro de la estrategia de seguridad energética, ya que aprovecha los recursos naturales internos para generar electricidad masiva sin depender de combustibles fósiles importados de otros continentes.
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Además, este lunes se puso en marcha la construcción de una planta de energía solar térmica situada a más de 4,500 metros de altura en el Tíbet. Este tipo de instalaciones en zonas de alta altitud demuestran la capacidad tecnológica del país para llevar su estrategia de seguridad energética a límites geográficos extremos. Con estas medidas, Pekín espera construir un sistema más ecológico y diversificado que sirva como una garantía sólida para el crecimiento de la segunda economía más grande del mundo en los años venideros.













