
Internacional, 3 de noviembre de 2026.- El gobernador de California, Gavin Newsom, advirtió que cualquier intento de interferir o manipular las urnas electorales durante las elecciones de medio término será procesado como delito grave. Esta declaración se dio en un mensaje en video difundido el lunes, en el contexto de las elecciones legislativas que se celebran este martes en Estados Unidos.
Newsom acusó al presidente Donald Trump de preparar denuncias infundadas sobre un supuesto fraude electoral masivo para justificar un posible resultado adverso. Señaló que estas acusaciones forman parte de una estrategia planificada durante meses para cuestionar la legitimidad del proceso electoral.
El gobernador demócrata detalló que California desplegó un equipo de 135 abogados y más de mil voluntarios para vigilar los centros de votación. Además, el estado destinó 40 millones de dólares para acelerar el conteo de votos y aprobó trece leyes de protección electoral para garantizar la integridad del sufragio.
El pronunciamiento de Newsom se produjo luego de que la Suprema Corte de Estados Unidos rechazara una solicitud del Departamento de Justicia para separar 20 mil votos de electores cuya ciudadanía fue cuestionada. La Corte avaló que California continúe con el recuento normal de todos los votos emitidos.
Medidas legales y vigilancia electoral en California
El gobernador enfatizó que quienes interfieran con los votantes o manipulen las papeletas enfrentarán la justicia sin importar quién ordene dichas acciones. Además, recordó que la legislación estatal impide que el presidente pueda otorgar indultos en casos relacionados con la justicia de California.
California, el estado más poblado del país, juega un papel clave en estas elecciones intermedias al renovar sus 52 escaños en la Cámara de Representantes. El resultado definirá el control del Congreso durante los últimos dos años del mandato de Trump.
Contexto político y consecuencias electorales
La confrontación entre la Administración federal y las autoridades electorales estatales ha colocado la vigilancia del voto y la autonomía estatal en el centro del debate político. La negativa de la Suprema Corte a la petición federal refuerza la autoridad de California para administrar sus procesos electorales sin interferencias externas.
De esta forma, California busca garantizar un proceso transparente y evitar cualquier intento de manipulación que pueda afectar la confianza ciudadana en los resultados.
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