
Internacional, 23 de junio de 2026.- La acumulación de percebes, mejillones y otros organismos marinos en los cascos de cientos de petroleros fondeados en el estrecho de Ormuz representa un desafío para la reactivación del transporte petrolero en la región. Esta situación, conocida en el sector marítimo como biofouling, exige una limpieza exhaustiva antes de que las embarcaciones puedan continuar su ruta.
El estrecho de Ormuz, punto estratégico para el flujo mundial de petróleo, alberga actualmente alrededor de 600 buques a la espera de cruzar.
“Es un trabajo sencillo, pero estos barcos son demasiado grandes para que un solo buzo lo realice”, explicó Brian McCauley, propietario de una empresa dedicada a la limpieza de cascos. La tarea puede durar entre cuatro y cinco horas por embarcación, y requiere de varios buzos trabajando simultáneamente para completar la limpieza.
Este proceso no solo es esencial para la navegación segura, sino que también impacta en la eficiencia del combustible. La presencia de organismos marinos en el casco aumenta la resistencia al agua, lo que eleva el consumo de combustible y los costos operativos. Neil Roberts, experto en seguros marítimos, señaló que el combustible representa cerca del 50% de los gastos de un buque, por lo que mantener el casco limpio es fundamental.
Además, las normativas internacionales exigen que los buques eliminen estas incrustaciones para evitar la propagación de especies invasoras que pueden dañar los ecosistemas marinos. Las aseguradoras también establecen cláusulas para garantizar que las embarcaciones cumplan con estas regulaciones, lo que añade presión para realizar estas limpiezas antes de zarpar.
Irán, por su parte, ha establecido que las empresas encargadas de la limpieza deben registrarse en el país y obtener la aprobación de entidades financieras y aseguradoras para operar en el estrecho. Esta medida se suma a la complejidad del proceso, en un contexto donde el acuerdo de alto el fuego en la región sigue siendo incierto.
Impacto en la reactivación del transporte petrolero
La limpieza de los cascos es solo el primer paso para que los superpetroleros puedan retomar sus rutas y reactivar el suministro energético global. La acumulación de organismos marinos prolonga los tiempos de espera y encarece los costos, retrasando la normalización del mercado.
Procedimientos y desafíos técnicos
Los buzos deben trabajar con cuidado para no dañar el revestimiento especial que protege los cascos, ya que un daño puede provocar infracciones legales y problemas con las aseguradoras. Las hélices, en particular, requieren desmontaje y limpieza detallada, lo que implica un esfuerzo adicional.
La situación en el estrecho de Ormuz refleja cómo factores ambientales y técnicos pueden afectar la logística marítima en zonas de conflicto, y subraya la importancia de la coordinación internacional para superar estos obstáculos.
También puedes leer: Más noticias de Internacionales en OLA Noticias.