
Este lunes, la movilidad en las entradas principales a la capital se vio severamente afectada por diversas manifestaciones ciudadanas. En el sur, habitantes de Xochimilco y Tlalpan cerraron la caseta de cobro de la autopista México-Cuernavaca exigiendo el suministro de agua potable tras semanas de escasez. Paralelamente, en la autopista México-Pachuca, otro grupo de manifestantes bloqueó la circulación para denunciar el aumento desmedido de las extorsiones, sumando un nuevo punto de tensión a la jornada.
Los vecinos de colonias como 3 Cerezos y San Andrés Totoltepec señalaron que las fallas en el sistema de bombeo han dejado sus hogares sin una gota de agua potable, lo que consideran una violación a sus derechos básicos. Mientras tanto, en la zona norte, la exigencia de seguridad fue el motor del cierre vial, donde transportistas y comerciantes pidieron la intervención urgente de las autoridades federales para frenar el cobro de piso y las amenazas que han paralizado sus actividades económicas.
Colapso vial en las arterias del Valle de México
El cierre total de la caseta de Tlalpan provocó filas kilométricas que alcanzaron el Periférico Sur e Insurgentes, impidiendo el paso de miles de vehículos en ambos sentidos. La falta de agua potable y el hartazgo por la inseguridad en las rutas hacia Pachuca obligaron a los automovilistas a buscar alternativas que rápidamente se saturaron. Las autoridades de la Ciudad de México y del Estado de México se vieron rebasadas durante las primeras horas de la mañana ante la magnitud de ambas protestas simultáneas.
Tras varias horas de diálogo, los manifestantes de la México-Cuernavaca aceptaron liberar la vía bajo la promesa del envío inmediato de pipas de agua potable y la revisión de medidores de luz excesivos. En la México-Pachuca, la liberación fue más lenta, pues los afectados exigieron garantías reales de patrullaje para evitar más extorsiones. Ambos incidentes resaltan la fragilidad de la infraestructura urbana y la urgencia de atender las demandas sociales antes de que escalen a cierres definitivos.
El desabasto y la inseguridad como retos urgentes
Expertos en movilidad señalan que estos bloqueos recurrentes por la falta de agua potable y seguridad operativa en las carreteras están generando pérdidas económicas millonarias al sector transporte. La recurrencia de estas protestas en alcaldías como Tlalpan y Xochimilco evidencia que los parches temporales, como el envío de pipas, ya no son suficientes para una población que exige soluciones de fondo a la crisis hídrica que atraviesa la región sur de la ciudad.













