
Internacional, 11 de agosto de 2026.- El Centro Nacional de Huracanes (NHC) monitorea una posible depresión tropical en el Atlántico tropical con un 70 % de probabilidad de formación hacia finales de esta semana. Este fenómeno ocurre en un contexto marcado por El Niño, que ha frenado la actividad ciclónica en la región desde hace semanas.
El principal obstáculo para el desarrollo de tormentas es la intensa cizalladura del viento asociada a El Niño. Esta condición atmosférica, que implica cambios en la velocidad y dirección del viento en distintos niveles, dificulta la formación y fortalecimiento de sistemas tropicales. Actualmente, la cizalladura mantiene niveles récord en las zonas del Atlántico que normalmente registran mayor actividad.
La próxima tormenta tropical que se forme en la cuenca atlántica llevará el nombre de Cristóbal. Sin embargo, su desarrollo y trayectoria aún son inciertos debido a las condiciones adversas. Algunos modelos sugieren que podría acercarse al Caribe oriental, donde enfrentaría mayor cizalladura, mientras que otros proyectan que se desviaría hacia el noreste y mar abierto.
Impacto de El Niño en la temporada de huracanes
El fenómeno de El Niño ha provocado que la temporada 2026 sea la menos activa desde 2009. Hasta ahora, solo se han registrado dos tormentas tropicales, Arthur y Bertha, ambas afectadas por la cizalladura que limitó su intensidad y alcance. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y la Universidad Estatal de Colorado han ajustado sus pronósticos, aumentando a 75 % la probabilidad de una temporada con actividad inferior al promedio.
Además, se espera que la cizalladura persista o incluso se intensifique con la posible llegada de un “Super El Niño” en los próximos meses. Esto podría impedir la formación de huracanes intensos, un fenómeno que no se registra desde 2013 si se cumple el pronóstico actual.
Perspectivas para la actividad ciclónica en el Atlántico
La región principal de desarrollo en el Atlántico oriental, que suele activarse a mediados de agosto, enfrenta condiciones adversas por la cizalladura. No obstante, podría abrirse una ventana para que el sistema con alta probabilidad de desarrollo supere estas dificultades y se convierta en depresión tropical. La evolución de este fenómeno será clave para determinar el rumbo de la temporada en las próximas semanas.
La temporada de huracanes aún tiene tiempo para generar nuevos sistemas, especialmente entre mediados de agosto y octubre, cuando se concentra la mayoría de la actividad. Sin embargo, las condiciones atmosféricas actuales sugieren un panorama con menor número de tormentas y huracanes intensos.
También puedes leer: Más noticias de Internacionales en OLA Noticias.















