
Internacional, 13 de octubre de 2026.- El arzobispo Timothy P. Broglio, encargado de la atención a católicos en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, solicitó que el personal católico sea eximido de participar en la ejecución por fusilamiento que planea transmitir el Pentágono en vivo.
Broglio emitió esta orden el lunes, tras reunirse con el papa, quien recientemente condenó la pena de muerte. El arzobispo calificó la ejecución como contraria a las enseñanzas de la Iglesia y pidió a los católicos asignados al pelotón de fusilamiento que soliciten la exención.
La ejecución corresponde a Nidal Hasan, condenado por el tiroteo masivo en Fort Hood en 2009, donde murieron 13 personas. La semana pasada, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció que el proceso sería transmitido públicamente, decisión que generó rechazo bipartidista y condenas internacionales.
Broglio expresó su solidaridad con las familias de las víctimas y recordó que presidió el funeral de una de ellas. Cuestionó el propósito de hacer pública la ejecución y alertó sobre el impacto negativo de exponer a jóvenes y personas impresionables a esta transmisión.
Rechazo a la transmisión en vivo de la ejecución
El arzobispo destacó que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos tienen una reputación mundial que podría verse afectada por la difusión de la ejecución. Señaló que transmitir la imagen de un hombre en silla de ruedas siendo ejecutado podría equiparar a las fuerzas militares con actos terroristas.
Además, instó a personas de buena voluntad a evitar que la transmisión sea vista por jóvenes, especialmente en el contexto del 250.º aniversario de la independencia estadounidense. La controversia refleja un nuevo choque entre la administración Trump y la Iglesia Católica en temas sensibles como la pena de muerte.
Contexto y repercusiones del caso Hasan
El tiroteo perpetrado por Hasan en Fort Hood fue uno de los ataques más graves en una base militar estadounidense. La decisión de ejecutar y transmitir el proceso ha generado un debate sobre la ética y el respeto a la dignidad humana.
La postura del arzobispo Broglio añade presión para reconsiderar la transmisión pública y la participación del personal católico en la ejecución, mientras que el Pentágono mantiene su plan original.
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