
Ciudad de México, 5 de octubre de 2026.- El expresidente Andrés Manuel López Obrador acusó a agencias y al Departamento de Justicia de Estados Unidos de fabricar expedientes con “pruebas hechizas” contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el senador Enrique Inzunza Cázarez. Estas acusaciones forman parte, según López Obrador, de una estrategia para manipular la opinión pública estadounidense.
En su libro “Pueblo”, el exmandatario denuncia que las autoridades estadounidenses recurren a calumnias y a la utilización de testigos protegidos, filtraciones y guiones diseñados para afectar a funcionarios mexicanos. López Obrador sostiene que estas acciones buscan influir en procesos político-electorales y responsabilizar a México de la crisis de drogadicción en Estados Unidos.
El expresidente también respaldó la postura de la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum, quien ha denunciado la intromisión y la campaña de desprestigio desde Washington. López Obrador calificó de “demagógica” la narrativa mediática estadounidense y acusó a sus medios de manipular la información para infundir miedo en la población.
Contexto y estrategia detrás de las acusaciones
De acuerdo con López Obrador, las acusaciones por presuntos delitos relacionados con sobornos del narcotráfico contra Rocha, Inzunza y otros exfuncionarios forman parte de un patrón histórico de Estados Unidos para intervenir en asuntos mexicanos. Este patrón incluye la fabricación de pruebas y la difusión de información sesgada para justificar acciones políticas.
La estrategia, según el exmandatario, tiene un claro fin político-electoral y busca desviar la atención de problemas internos en Estados Unidos. Además, pretende afectar la imagen de México y sus autoridades, generando desconfianza y tensión bilateral.
Reacción y consecuencias para México
Ante estas acusaciones, el gobierno mexicano ha mantenido una postura firme para denunciar la intromisión extranjera. La campaña de desprestigio ha generado preocupación sobre la posible afectación a la cooperación bilateral en materia de seguridad y justicia.
El seguimiento a esta situación será clave para definir el impacto en las relaciones diplomáticas y en la percepción pública tanto en México como en Estados Unidos. Por ahora, la denuncia de López Obrador abre un debate sobre la manipulación mediática y política en ambos países.
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