
Internacional, 22 de junio de 2026. La reciente victoria provisional del ultraderechista Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta de Colombia refleja un cambio drástico. El candidato, fuertemente apoyado por Donald Trump, evidencia una transformación en la afinidad política entre América Latina y Estados Unidos. De hecho, este resultado se suma a una serie de elecciones regionales donde los líderes simpatizantes del trumpismo han ganado espacios clave.
El avance de la derecha alineada con Washington
En los últimos meses, países como Honduras, Costa Rica y Chile han mostrado resultados electorales que favorecen a candidatos alineados con la Casa Blanca. Por ejemplo, Nasry Asfura ganó en Honduras con el respaldo explícito de Trump. Asimismo, en Costa Rica el oficialismo aliado de EE.UU. logró mantener el poder. Por otra parte, en Chile el ultraderechista José Antonio Kast derrotó finalmente a la izquierda.
En consecuencia, estos movimientos ocurren en un contexto regional marcado por la crisis del multilateralismo. Por el contrario, se vive un auge del bilateralismo promovido activamente por la administración estadounidense.
La estrategia exterior de la Casa Blanca
La política exterior de Trump se ha caracterizado por un enfoque confrontativo. Este modelo incluye medidas severas como la guerra arancelaria, la ofensiva migratoria y el despliegue militar en el Caribe. Además, la Casa Blanca ha impulsado con fuerza el “Escudo de las Américas”. Básicamente, se trata de una alianza de seguridad que agrupa ya a países como Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay y República Dominicana.
Por este motivo, la contienda electoral en Brasil cobra una relevancia total. Ahí se enfrenta el presidente izquierdista Lula da Silva contra Flavio Bolsonaro, quien cuenta con el apoyo de Trump. Sin duda, este proceso podría definir el futuro equilibrio ideológico de la región.
Alianzas bilaterales clave
En primer lugar, la Argentina de Javier Milei ha estrechado lazos históricos con Washington. Esto incluye acuerdos comerciales y de seguridad, junto a la intervención del Tesoro estadounidense para estabilizar su economía. En segundo lugar, Nayib Bukele en El Salvador se ha consolidado como un socio clave en la agenda migratoria. Finalmente, el Ecuador de Daniel Noboa mantiene una cooperación muy activa en seguridad y lucha contra el narcotráfico.
Relaciones estratégicas y el caso de México
Del mismo modo, Paraguay, bajo el mandato de Santiago Peña, ha fortalecido su vínculo con Estados Unidos mediante acuerdos de defensa. Mientras tanto, Chile y Honduras mantienen una agenda muy similar. Por su parte, México navega con cuidado entre la cooperación comercial y las tensiones por seguridad. Por lo tanto, la presidenta Claudia Sheinbaum busca un equilibrio constante en esta compleja relación.
Contrastes, oposiciones y el factor China
No obstante, existen claros contrastes en la región. Países como Venezuela, Nicaragua y Cuba mantienen posturas totalmente contrarias a la administración Trump. A pesar de ello, en algunos casos aislados se observan gestos de diálogo o pequeños ajustes políticos. Por su lado, Uruguay y Bolivia muestran acercamientos pragmáticos, aunque mantienen posiciones ideológicas distintas a las de Washington.
En conclusión, este panorama refleja un escenario complejo donde cada relación bilateral se negocia de manera directa y sin marcos colectivos. En resumen, la estrategia de Trump en América Latina se mueve por impulsos políticos. Su meta principal es consolidar un nuevo orden global basado en vínculos uno a uno, justo en un contexto de creciente competencia geopolítica con China.
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