
Internacional, 27 de octubre de 2026.- El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, denunció intentos de fraude en las primeras elecciones celebradas tras los ataques del movimiento palestino Hamas en 2023, en un proceso marcado por una alta polarización y una participación récord.
Acusaciones y tensiones en la jornada electoral
Netanyahu afirmó que “tres altos funcionarios” de un partido árabe fueron detenidos con sobres llenos de dinero, acusándolos de intentar robar los comicios. Sin embargo, las autoridades electorales aclararon que estas personas fueron arrestadas cerca de sus domicilios y no en los centros de votación, calificando el caso como aislado y en investigación.
Por su parte, el partido centrista Yashar, liderado por el principal rival de Netanyahu, Gadi Eisenkot, acusó al primer ministro de preparar el terreno para impugnar los resultados en caso de derrota. “Netanyahu está en pánico y busca sembrar dudas”, señalaron, mientras instaron a superar al partido Likud con un margen claro para evitar controversias.
Además, en Tel Aviv, la policía arrestó a un hombre armado con un cuchillo que se acercó de forma amenazante al líder de izquierda Yair Golan, quien condenó la violencia y la incitación política durante la campaña.
Contexto y perspectivas tras los comicios
Estas elecciones se desarrollan en un contexto de tres años de conflictos regionales, con la seguridad como tema central y una sociedad profundamente dividida. Las encuestas muestran a Netanyahu y Eisenkot empatados, con el exjefe militar prometiendo investigar los fallos de seguridad que permitieron los ataques de Hamas, mientras Netanyahu enfatiza su experiencia y alianzas internacionales.
La participación ha sido la más alta desde 1981, con decenas de miles de expatriados regresando para votar. Sin embargo, se prevé que la formación de gobierno sea complicada, ya que ningún partido parece alcanzar la mayoría absoluta en el Parlamento israelí, lo que podría derivar en negociaciones prolongadas o nuevas elecciones.
Los partidos árabes, que representan una quinta parte de la población, podrían ser decisivos, aunque ni Netanyahu ni Eisenkot han confirmado alianzas con ellos. La jornada electoral refleja la incertidumbre y la tensión que atraviesa Israel en un momento crucial para su futuro político y social.
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