
Monterrey vivió una nueva polémica alrededor de Tigres de la UANL, luego de que Willie González solicita Libres y Lokos ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). La petición abrió una disputa por el nombre de la barra más representativa del club universitario.
De acuerdo con la información difundida, el trámite fue ingresado el 30 de septiembre. El expediente busca el registro de la marca “Libres y Lokos”, un distintivo que ha identificado a la afición felina durante casi tres décadas.
La controversia creció después de que el caso circulara en RG La Deportiva y en redes sociales. Entre los seguidores de Tigres, la reacción fue inmediata, porque la denominación no solo remite a una marca, sino a una identidad construida en las gradas.
El trámite ante el IMPI por Libres y Lokos
Según el texto difundido, la solicitud no significa todavía una concesión definitiva. El IMPI debe analizar antecedentes, posibles oposiciones de terceros y la legitimidad del solicitante antes de resolver el expediente.
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La nota señala que la denominación habría quedado disponible después de expirar un registro previo. Ese trámite había sido promovido en 2013 por Antonio De Anda Eguía, quien obtuvo una concesión con vigencia ordinaria de diez años.
El mismo texto agrega que, al vencer el plazo en 2023, no se habría realizado la renovación correspondiente. Por ello, la marca quedó jurídicamente disponible para una nueva solicitud, de acuerdo con esa versión.
La respuesta de la afición de Tigres
La reacción más visible llegó desde la propia barra. Samuel Reyes, fundador histórico y dirigente de Libres y Lokos, expresó su rechazo al intento de registrar el nombre, según se reporta en la información recibida.
La postura de la agrupación es que el nombre representa una construcción colectiva. Sus integrantes lo vinculan con viajes, cánticos, caravanas y fidelidad acumulada desde finales de la década de 1990.
Una disputa comercial y simbólica
La posible apropiación de la marca también abrió una discusión más amplia. El caso enfrenta el valor simbólico de una porra con su eventual uso comercial, en un entorno donde los distintivos deportivos pueden convertirse en activos de alto valor.
La información difundida añade que la agrupación evalúa recursos de oposición y acciones legales. El argumento sería el uso previo notorio, la notoriedad de la barra y una posible mala fe en el registro.
Willie González, identificado en el texto como periodista y conductor deportivo regiomontano, aparece en el centro del conflicto por este trámite. Sin embargo, hasta ahora el propio IMPI no ha emitido una resolución sobre la solicitud.
El desenlace del expediente definirá si la marca permanece sin concesión definitiva o si avanza hacia un nuevo titular. Mientras tanto, la disputa ya colocó a “Libres y Lokos” en el centro del debate entre identidad de tribuna.













