
París, Francia, 29 de septiembre de 2026.- Patrick Branco Ruivo, director de la Torre Eiffel desde 2018, anunció que dejará su cargo a finales de este año tras la polémica generada por la exclusión de empleadas durante la visita de una delegación religiosa hindú el pasado 5 de septiembre.
La Sociedad de Explotación de la Torre Eiffel (SETE), empresa encargada de la gestión del monumento, confirmó la dimisión luego de una investigación interna que detectó fallos y deficiencias operativas en la organización de la visita del movimiento espiritual Bochasanwasi Akshar Purushottam Swaminarayan Sanstha (BAPS).
La controversia surgió cuando la delegación solicitó limitar las interacciones con las mujeres durante su recorrido. SETE aceptó inicialmente esta condición, pero luego la calificó como improcedente y reconoció que no debió permitirse la separación de las empleadas que participaron en la recepción.
Dos días después de la visita, la Torre Eiffel permaneció cerrada debido a una huelga de trabajadores que protestaron por la exclusión de sus compañeras. La medida generó críticas de representantes políticos franceses, incluido el alcalde de París, Emmanuel Grégoire, quien condenó la decisión.
Impacto y reacción por exclusión de empleadas en Torre Eiffel
La investigación interna de SETE concluyó que la organización de la visita tuvo deficiencias importantes y calificó la separación de mujeres como inaceptable. Este episodio puso en evidencia la necesidad de revisar los protocolos para visitas de grupos con demandas específicas que puedan afectar los derechos laborales y la igualdad.
La Torre Eiffel, que recibió más de seis millones de visitantes en 2025, es un símbolo turístico y cultural de gran relevancia para París y Francia. La gestión del monumento combina aspectos empresariales, turísticos e institucionales, ya que la ciudad de París es accionista mayoritaria de SETE.
Dimisión y próximos pasos en la gestión del monumento parisino
La salida de Patrick Branco Ruivo marca un cambio en la dirección de la Torre Eiffel tras la polémica. La empresa gestora deberá implementar nuevas medidas para evitar que situaciones similares se repitan y garantizar un trato igualitario a todo su personal.
Este caso también abre un debate sobre la conciliación entre las demandas culturales o religiosas de visitantes y el respeto a los derechos laborales y la igualdad de género en espacios públicos y turísticos.
También puedes leer: Más noticias de Internacionales en OLA Noticias.














