
21 de septiembre del 2026 – La Policía Nacional de Ecuador logró un contundente golpe contra el narcotráfico al incautar un total de 2.9 toneladas de droga incautada en Manta en una serie de operativos estratégicos. Las acciones policiales se desarrollaron en la ciudad portuaria durante la aplicación del toque de queda nocturno que rige en las zonas más críticas del país. La intervención inicial comenzó el sábado, cuando las autoridades localizaron una importante cantidad de cargamento ilícito oculto bajo tierra en la provincia costera de Manabí, activando de inmediato despliegues de rastreo adicionales en los alrededores.
El ministro del Interior, John Reimberg, detalló primeramente el hallazgo de 1.51 toneladas de sustancia ilícita repartidas en más de mil trescientos paquetes dentro de sacos de yute. No obstante, los trabajos de inteligencia no se detuvieron y permitieron descubrir una segunda caleta enterrada en la misma zona con 1.41 toneladas adicionales. Con este hallazgo complementario, las fuerzas de seguridad ratificaron el impacto de la cocaína decomisada en Ecuador, la cual tenía como fin abastecer rutas internacionales del crimen organizado transnacional que opera activamente en la región del Pacífico.
El despliegue de las fuerzas armadas y policiales en Manta no es casual, ya que esta localidad costera forma parte del denominado “corredor del Pacífico”, una ruta marítima clave utilizada por los cárteles para enviar cargamentos hacia Norteamérica y Europa. Los puertos y playas de la provincia de Manabí son altamente disputados por organizaciones criminales locales aliadas con grupos transnacionales, debido a la facilidad logística para acopiar la sustancia en caletas subterráneas cerca de la costa y posteriormente contaminar contenedores de exportación o emplear lanchas rápidas de gran calado.
Operativos nocturnos y decenas de detenidos durante el estado de excepción
La estricta restricción de movilidad nocturna busca frenar los enfrentamientos entre bandas rivales que luchan por el control territorial de las rutas del narcotráfico. Durante el desarrollo de estas intervenciones especiales de seguridad, las autoridades reportaron la detención de más de 280 personas por diversas faltas y delitos graves. La mayoría de las aprehensiones ocurrieron por desobedecer el horario del toque de queda, mientras que decenas de individuos fueron capturados por delitos de alta incidencia como extorsión, porte ilegal de armas y delincuencia organizada.
Las medidas de control extraordinarias se mantienen vigentes desde mediados de semana en cuatro de las provincias que registran los índices de inseguridad más severos del territorio ecuatoriano. A pesar del despliegue militar constante y de los frecuentes operativos antidrogas, la violencia delictiva continúa generando alarma entre la población civil. Las autoridades han reiterado que mantendrán la presencia de patrullajes intensivos para desarticular la estructura financiera y logística de las bandas dedicadas al tráfico de drogas a gran escala.
La crisis de seguridad y las cifras de violencia récord en la región
El hallazgo de la cocaína confiscada en la provincia de Manabí ocurre en medio de una profunda crisis de violencia que atraviesa el país sudamericano. Diversos analistas señalan que las medidas de excepción actuales no han logrado contener del todo la ola de homicidios que afecta a las principales ciudades portuarias. Ecuador cerró el año 2025 con una cifra histórica de más de 9 mil homicidios intencionados, consolidándose lamentablemente como la nación con la tasa de muertes violentas más alta de toda América Latina.
El gobierno del presidente Daniel Noboa enfrenta una fuerte presión social y política para revertir estos índices y devolver la tranquilidad a los ciudadanos. El combate al crimen organizado se ha vuelto la prioridad central del Estado ecuatoriano, que busca cortar las fuentes de financiamiento ilícito mediante la interdicción masiva de sustancias prohibidas. Sin embargo, el constante flujo de alcaloides demuestra la capacidad de infiltración y resistencia de los grupos criminales que continúan disputándose el control de los puertos marítimos del país.

















