
Buenos Aires, Argentina, 16 de septiembre de 2026.- La Justicia argentina ordenó detener el proyecto petrolero Sea Lion, desarrollado por las empresas Navitas y Rockhopper en las islas Malvinas. La medida cautelar fue dictada por la jueza federal Mariel Borruto, con sede en Río Grande, Tierra del Fuego, y prohíbe la ejecución de obras para la extracción de crudo en la zona.
El proyecto Sea Lion, ubicado en la cuenca petrolera Malvinas Norte, a unos 220 kilómetros de las islas en el Atlántico Sur, prevé iniciar la explotación petrolera en 2028. Sin embargo, Argentina reclama soberanía sobre el archipiélago y las aguas circundantes, por lo que considera que la actividad se realiza en su plataforma continental.
La denuncia que motivó la suspensión fue presentada el 1 de septiembre por la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas y el Centro de Excombatientes de las Malvinas de La Plata. Argumentan que el proyecto carece de evaluación de impacto ambiental y autorización gubernamental conforme a la legislación argentina.
Medidas judiciales y requerimientos a las petroleras
La orden judicial prohíbe a Navitas Petroleum Development and Production y Rockhopper Exploration iniciar o continuar con perforaciones, instalación de infraestructura para extracción y transporte de crudo, así como obras terrestres y portuarias relacionadas. Además, se les exige presentar información detallada sobre el estado del proyecto, cronogramas, contratistas, entidades financieras y estudios ambientales realizados.
El gobierno argentino también presentó denuncias penales contra estas empresas ante el juez federal Julián Ercolini en Buenos Aires el 8 de septiembre. Por su parte, Navitas sostiene que opera bajo licencias válidas otorgadas por el gobierno de las Malvinas y que las acciones judiciales en Argentina no afectarán sus actividades.
Contexto y disputa de soberanía en Malvinas
El Reino Unido, que administra las islas Malvinas, afirmó que Argentina no tiene jurisdicción para aplicar su legislación en el archipiélago. La controversia sobre la soberanía de las Malvinas es histórica y ha sido objeto de resoluciones de Naciones Unidas que instan a ambas partes a negociar.
Este conflicto territorial añade complejidad a la explotación de recursos naturales en la región, donde Argentina denuncia acciones unilaterales contrarias a sus reclamos. La suspensión del proyecto Sea Lion representa un nuevo capítulo en esta disputa y podría influir en futuros desarrollos petroleros en el Atlántico Sur.
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